Representantes del personal embarcado de la pesca industrial de la Región del Biobío hicieron un llamado al Gobierno y los parlamentarios para que se revise y modifique la legislación vigente en torno a la captura de la jibia. La petición apunta a que el sector industrial pueda extraer el recurso, hoy entregado mayoritariamente a la pesca artesanal, con el fin de dinamizar la economía local, fortalecer la actividad productiva y recuperar miles de empleos perdidos tras las restricciones implementadas en 2019.
La entrada en vigencia de la Ley 21.134 restringió el método de captura exclusivamente a la potera o línea de mano. Según antecedentes de la subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), para 2026 se estableció una cuota global de captura de 200 mil toneladas para el recurso jibia o calamar rojo. De ese total, 195 mil toneladas quedaron sujetas a fraccionamiento entre los sectores artesanal e industrial, correspondiendo 175.500 toneladas al primero y 19.500 toneladas al segundo.
Los trabajadores industriales sostienen que los niveles de captura registrados en los últimos años muestran que una parte importante de la cuota disponible no ha sido utilizada. De acuerdo con los informes oficiales de seguimiento de cuotas publicados por Sernapesca, durante 2024 se desembarcaron 139 mil toneladas mientras que en 2025 la cifra llegó a sólo a 105 mil toneladas. Desde 2023, los desembarques promediaron 117 mil toneladas, cifra inferior a la cuota global autorizada para la pesquería.
Juan González, presidente del Sindicato de Patrones de Pesca de la Región del Biobío, explicó que “la Región del Biobío es la capital pesquera de Chile y la capital mundial del jurel (…) Hasta 2019 pescábamos 160 mil toneladas de jibia y un poco más quizás, de las cuales la industria siempre pescó su 20% (…) desde ahí en adelante esa estadística ha bajado bastante y quedan casi 100 mil toneladas, más de US$ 100 millones en el agua, una gran cantidad de plata”.
Vigencia de la Ley
El impacto de la normativa se tradujo en la paralización de cuatro barcos y la consecuente pérdida de aproximadamente 2 mil puestos de trabajo directos e indirectos en la Región del Biobío. La inactividad actual de las plantas de procesamiento se ve agravada por un déficit en la captura del jurel, que a la fecha no supera el 30% de la cuota anual esperada debido a factores climáticos, cuando en circunstancias normales, debiera haber ir en 80%.
El escenario de la pesca industrial podría profundizar la desocupación de 9,8% en el Biobío, la segunda a nivel nacional, según las últimas cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Industria competitiva
A nivel internacional, González declaró que esta merma en las capturas de jibia y la permanencia de grandes cantidades del recurso en el mar, es negativa para la competitividad económica de la industria pesquera nacional, sobre todo frente a sus competidores en el Pacífico Sur.
En febrero, DF Regiones dio a conocer un estudio de Environmental Justice Foundation, que alertaba el aumento de embarcaciones con bandera asiática en aguas del Pacífico capturando ilegalmente el recurso. La Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS) reportó que sólo durante 2024 operaron 528 embarcaciones chinas que registraron capturas por 273.900 toneladas de jibia.
En ese sentido, el líder sindical hizo un llamado a integrar los esfuerzos del mundo artesanal e industrial para proteger los intereses del país, afirmando que "las grandes crisis tienen que generar grandes oportunidades y también tienen que generar grandes acuerdos".