El Índice de Percepción Empresarial Regional (IPER) del Biobío alcanzó su máximo histórico al registrar 69 puntos en su última medición, reflejando un significativo giro optimista en el ánimo del sector productivo de la región. La edición N°29 de este indicador evaluó los resultados del periodo comprendido entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
El estudio, elaborado por la CPC Biobío, la consultora EY y la Universidad Andrés Bello, recogió las respuestas de 102 empresarios y altos ejecutivos de diversos sectores e instituciones. La medición registra su peak, tras 11 años, en gran medida por el efecto electoral que arrastró el resultado favorable a José Antonio Kast.
En cuanto a la composición de la muestra según el tamaño de las organizaciones, la participación estuvo liderada por las grandes empresas con 70,6%, seguidas por las medianas con 14,7%, las pequeñas con 10,8% y las microempresas, que representaron 3,9% del total encuestado.
El IPER mide variables como la inversión, las ventas, las utilidades, el empleo, las remuneraciones y el costo de los insumos. De ellas, las inversiones mostraron proyecciones positivas importantes respecto a los últimos períodos analizados.
Álvaro Ananías, presidente de CPC Biobío, cree que los resultados del estudio, que se aplica semestralmente, "demuestran que el sector privado y su ejecutivos siguen apostando por la innovación como motor de desarrollo y crecimiento (…) Por otro lado, demuestra un optimismo para este nuevo año que comienza en el sentido que las empresas tienen disposición a seguir invirtiendo”.
Impacto positivo en inversiones y empleo
De hecho, 57% de los encuestados prevé un aumento de la inversión regional para este año, concentrándose mayoritariamente (61%) en proyectos de hasta US$ 5 millones destinados a aumentar la capacidad de producción, introducir nuevos servicios y automatizar procesos.
Este dinamismo impacta directamente en la consulta sobre la generación de nuevos empleos, tanto directos como indirectos, donde 89% anticipó que éste aumentará o se mantendrá, mientras que 62% asegura que sus propias inversiones crearán nuevas vacantes. Además, no existen registros de compañías que planeen reducir remuneraciones, con 68% de las firmas proyectando ajustes alineados a la inflación.
Para Ricardo Fuentes, director de Ingeniería Comercial de la UNAB en Concepción, “no hay registros de empresas que vayan a reducir sueldos, lo que confirma que el mercado laboral está comenzando a responder al mejor escenario proyectado”, un dato que, a su juicio es clave, en una zona donde existen brechas de empleabilidad y que se empina como la región con mayor desempleo a nivel nacional (9,7% según últimas cifras del INE).
Consultados por las prioridades de las entidades de fomento para impulsar el desarrollo productivo del Biobío, el 52% de los representantes del mundo productivo del Biobío pusieron su foco en el rol de la manufactura avanzada e industria 4.0, seguida por la mayor internacionalización de la región (50%). Para Fuentes, “esto demuestra una visión estratégica alineada con productividad, innovación y apertura al mundo”. Mirada que es reforzada por Ananías en cuanto a que “la cooperación público privada es un motor de desarrollo” y que como gremio continuaran implementando.
Productividad y jornada laboral
A pesar del optimismo económico, la agenda legislativa mantiene en alerta al sector productivo regional, especialmente frente a la Ley de 40 horas y su impacto en la productividad.
Consultados sobre si, a más de un año de la vigencia de la norma, la empresa ha compensado el menor tiempo de trabajo con mayor productividad, los ejecutivos encuestados respondieron con dudas respecto a si sus compañías podrán compensar con mayor productividad la rebaja a 42 horas semanales, obligación legal que se debe materializar a partir del 26 de abril de 2026.
Según Mauricio Pérez Wilson, socio adjunto de Impuestos de EY Concepción, “El IPER revela que un sector empresarial reconoce beneficios potenciales en bienestar laboral, pero mantiene dudas significativas respecto a la productividad y al cumplimiento de las metas operativas bajo la reducción de jornada. La transición hacia las 42 horas (y, posteriormente, las 40 horas) seguirá exigiendo transformaciones más profundas en gestión, tecnología y estilos de trabajo para alcanzar una compensación plena del tiempo reducido.”
Expectativas
Al evaluar la situación económica actual de la Región del Biobío, el 54% sigue calificándola como "mala". Sin embargo, al consultar sobre cómo creen que evolucionará la situación económica regional durante los próximos cuatro años, el 78% espera una mejora sustancial.
A nivel nacional, un 79% del empresariado cree que Chile puede crecer al 4% en el mediano plazo. Para asegurar este desarrollo regional, los encuestados delinearon prioridades claras sobre qué medidas debería impulsar el próximo Gobierno de Chile.
Asimismo, respecto a lo que deberían priorizar las entidades de fomento regionales, destacaron el impulso a la manufactura avanzada, la industria 4.0 y una mayor internacionalización de la matriz productiva del Biobío.