Mientras el centro-sur de Chile no logre atraer y consolidar los tráficos navieros (de gran volumen) de manera estructural, "seguirá enfrentando una desventaja competitiva ante la concentración del movimiento portuario en Valparaiso y San Antonio". Así de categórico es el diagnóstico que la nueva presidenta de la Mesa de Comercio Exterior (Comex), Karem Urzúa, realiza sobre los desafíos que el sector enfrenta desde la Región del Biobío.
Y es que si bien los puertos de la zona tienen capacidad para atender naves de gran calado y existe un potencial exportador importante, sobre todo en el embarque de productos derivados de los sectores pesquero, forestal y agrícola, experimenta una distorsión logística, pues el volumen de las importaciones es muy bajo.
Ahí radica uno de los principales ejes que se ha trazado la académica y directora del Centro de Investigación Marítimo Portuario de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), quien visualiza en este escenario una oportunidad, pues para competir con las economías de escala de la zona central, la región debe generar "masa crítica" de volumen, y eso implica salir a buscar la carga que hoy se fuga por el norte.
El reciente nombramiento de Karem Urzúa marca un precedente histórico al ser la primera mujer en encabezar el organismo, un hito en una industria caracterizada por liderazgos masculinos y en el que esta geógrafa de profesión declara que instaurará una "gobernanza técnica con mirada territorial", que fortalezca la articulación público-privada y el levantamiento de una agenda basada en datos duros.
La esencia de la Mesa Comex del Biobío está en esa articulación que hoy, tras dos décadas de gestión, ha permitido potenciar competitividad logística y exportadora de la región.
Atraer importaciones
Según Urzúa, "La estrategia no pasa sólo por alinear intereses, sino por construir una agenda única y ejecutable. Para ello, es fundamental contar con evidencia y trazabilidad que permitan discutir sobre hechos y no sobre percepciones".
Su enfoque busca integrar en una sola ecuación variables que a menudo corren por carriles separados como la infraestructura, los flujos logísticos, uso de suelo y normativas, para así lograr una "vocería técnica unificada".
En materia comercial, propone romper el desequilibrio de las importaciones. Actualmente, el Biobío exporta mucho más de lo que importa, lo que genera un costo logístico por el movimiento de contenedores vacíos y porque la carga debe viajar por tierra hasta sus puntos de destino, una vez que ha recalado en los puertos de la zona central.
La apuesta de la Mesa Comex es capturar ese tráfico. "Lograr que la carga ingrese directamente por los puertos del Biobío permitiría generar volumen, dar señales claras al mercado naviero y fortalecer la oferta logística regional", sostiene.
Expansión a Neuquén
En esta búsqueda de "masa crítica", la mirada de la nueva presidenta traspasa la frontera y ve una oportunidad estratégica en la conexión y cercanía geográfica con la provincia argentina de Neuquén, más ahora que el paso fronterizo Pichachen cuenta con una nueva infraestructura y control aduanero.
Bajo la lógica de ampliar el hinterland del sistema portuario del Biobío, la ratificación del TPP-11 y la necesidad de salida al Pacífico para los productos trasandinos, la región podría capturar carga de tránsito que hoy no está en la ecuación. "Esto acrecienta la oportunidad de atraer servicios del Asia-Pacífico, generando un círculo virtuoso de mayor carga y frecuencia de naves", proyecta con certeza la académica.
Infraestructura eficiente
Sin embargo, apela a que para lograr estos objetivos, es clave que la Región del Biobío cuente con una red vial que facilite el desplazamiento de la carga desde y hacia los terminales locales. “Uno de los principales desafíos para los exportadores sigue siendo la logística terrestre, por lo que es clave avanzar en medidas estructurales que mejoren la eficiencia de acceso y reduzcan los tiempos de espera que hoy restan competitividad”.
Urzúa advierte sobre el riesgo de mirar los proyectos como soluciones "bala de plata". Si bien valora la priorización de la Ruta Pie de Monte para descongestionar la Ruta 160, enfatiza que esta obra por sí sola no resuelve el problema logístico, pues a su juicio, "La Ruta Pie de Monte sólo cumple plenamente su objetivo si se articula con el Puente Industrial y con la Interportuaria Talcahuano–San Vicente".
A esto suma una visión de futuro para el aeropuerto Carriel Sur como eje de una zona multimodal y la incorporación de Inteligencia Artificial en los accesos portuarios para la gestión de turnos y reducir los tiempos de espera que restan competitividad a los exportadores.
Radiografía exportadora
Consultada por la "salud" de los envíos del Biobío, la presidenta de la Mesa Comex es realista. El sector forestal representa cerca de 70% de las exportaciones, lo que se traduce en una dependencia estructural difícil de compensar ante la crisis que vive dicho rubro. Sin embargo, ve "luces verdes" en la industria del salmón.
La estrategia de las salmoneras por reducir su huella de carbono abre una ventana para los puertos del Biobío. "Estimamos que en el corto plazo, el transporte ferroviario (...) podría traducirse en una mayor demanda por los puertos del Biobío, compensando parcialmente la eventual disminución de otros tráficos", indicó.
Además, proyecta que la creciente congestión de la Ruta 5 Sur funcionará como un incentivo de mercado: el mayor costo y tiempo de trasladar carga del sur hacia Valparaíso forzará una relocalización natural de los embarques hacia el Biobío.
Urzúa concluye que “el desafío que pone el Puerto de Chancay, en Perú, a San Antonio, es el mismo que hoy plantea San Antonio al sistema portuario del Biobío. A medida que las navieras operan con naves de mayor tamaño, nuestros puertos deben ser capaces de concentrar mayores volúmenes de carga, aún cuando eso implique eventualmente menos recaladas mensuales”.