Tras la rápida escalada en las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, los mercados globales ya están viendo un fuerte aumento en las proyecciones para el precio del petróleo crudo, un alza en el valor de los combustibles y posibles disrupciones en la cadena de suministro internacional. Sin embargo, Chile podría tener un aliado estratégico en Argentina a través de la importación directa de crudo desde el yacimiento argentino de Vaca Muerta.
Tras 17 años de inactividad, la reapertura del Oleoducto Trasandino (Otasa) en 2023, ha mantenido un flujo continuo de abastecimiento a Chile, a un costo considerablemente menor en comparación con los referentes internacionales.
Mientras Medio Oriente mantenga en vilo a los mercados internacionales de energía, la conexión Neuquén-Biobío a través de Otasa no sólo asegura la continuidad operacional de la mayor industria de refinación chilena, sino que se posiciona como el principal mitigador de la inflación energética para los consumidores e industrias del país.
Conexión con Neuquén
El impacto de la conexión entre Neuquén y el Biobío es determinante para el mercado interno. Cerca de 70% del crudo que procesan las refinerías de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) proviene exclusivamente desde Argentina, según explica Iván Montes, dirigente de los trabajadores de ENAP Refinería Biobío. Y a través de estas instalaciones se refina entre 60% y 70% de todo el combustible consumido en Chile.
A juicio del representante gremial, esta condición de abastecimiento ininterrumpido proporciona "una estabilidad energética importante ante la crisis que se está viviendo en Medio Oriente" y destaca el esquema de costos como una ventaja competitiva.
Según las cifras entregadas por Montes, la importación vía Otasa representa “un costo logístico marginal que actúa como un verdadero blindaje para las finanzas de las refinerías chilenas frente a la inminente volatilidad global del commodity”, pues actualmente, “el costo asociado que asume Chile es de apenas US$ 6,5 por metro cúbico transportado a través del ducto”.
A diferencia del mercado global que transa en barriles (con un promedio actual de US$ 70 para el Brent y WTI), el acuerdo logístico y de importación de este crudo argentino se calcula en base a metros cúbicos.
Cabe destacar que un barril de crudo equivale a 0,19 metros cúbicos, adquirir ese volumen de un metro cúbico en el mercado internacional costaría en torno a los US$ 368 (el equivalente a poco más de cinco barriles), plantea.
Impacto en el Biobío
Desde la perspectiva macroeconómica e industrial, esta ventana de abastecimiento es vista con optimismo, aunque el escenario internacional sigue siendo motivo de cautela, especialmente para regiones con vocación manufacturera y exportadora como el Biobío.
Álvaro Ananías, presidente de la CPC Biobío, ratifica que el escenario actual refuerza la importancia del hidrocarburo trasandino. "Hoy día el acuerdo que tenemos con Vaca Muerta es muy positivo para nosotros como región, porque nos garantiza el tener energía. Es absolutamente estratégico. Con Vaca Muerta el costo argentino es bastante más bajo que el nuestro y eso nos está generando un beneficio desde el punto de vista del costo energético. Hoy toma mayor relevancia que en otros momentos".
No obstante, el líder gremial advierte sobre los efectos colaterales del conflicto en Medio Oriente y la política arancelaria estadounidense en los indicadores regionales, como el empleo y las exportaciones.
"Todo este problema genera incertidumbre y la incertidumbre nunca es buena. Lo que hace es que las cosas se ralentizan; los inversionistas esperan a que eso se resuelva", explica Ananías, quien junto con expresar sus esperanzas de que el nuevo conflicto sea breve, hizo un paralelo con lo que sucede en Europa del Este. “Recordemos que ya cumplimos cuatro años con el conflicto entre Ucrania y Rusia, y se esperaba que no fuera tan largo. Al menos aquí hay una mayor diferencia desde el punto de vista de las capacidades bélicas. Espero que esto se resuelva luego", declaró.