Desde que era niño, el sueño de Elon Musk ha sido llegar a Marte, de ahí que uno de sus principales emprendimientos empresariales haya sido la formación de SpaceX, el fabricante de cohetes, que a mediados de este año tiene agendado abrirse a bolsa.
Eso sí, el hecho de que esté cada vez más cerca de conseguirlo es mérito de una mujer: Gwynne Shotwell, presidenta y directora de operaciones desde 2008 de SpaceX.
Quienes conocen a esta ejecutiva señalan que su liderazgo ha permitido que la compañía vaya a protagonizar probablemente la mayor apertura a Bolsa de la historia -unos US$ 50 mil millones- y se haya convertido en la startup más valiosa del mundo.
De esta forma, la valorización de Space X estaría cercana a los US$ 1,5 billones. Ha hecho más billonario a su jefe, pero también su éxito en el manejo de Spacex le ha permitido a ella misma convertirse en multimillonaria, pese a que su participación ni siquiera llega al 1%.
De concretarse, el monto de la recaudación duplicaría operaciones como la de Saudi Aramco, que en 2019 recaudó US$ 29.000 millones. En términos de ingresos, Aramco se encuentra entre las cinco empresas más importantes del mundo.
Hace unas semana Financial Times adelantó que la firma estaba seleccionando a Bank of America, Goldman Sachs, JPMorgan Chase y Morgan Stanley como asesores financieros de la operación. Según el prestigioso medio británico, algunos banqueros e inversionistas creen que junio es un plazo demasiado ajustado, dado que la compañía aún debe presentar el Formulario S-1 ante la Securities and Exchange Commission (SEC), para notificar al regulador su intención de cotizar y organizar una gira global para captar inversores.
Cualquier salida a Bolsa también quedará sujeta a las condiciones y la confianza del mercado, que hoy cobra más relevancia que nunca viendo la volatilidad producto de los distintos cambios de humor y amenazas del Presidente Donald Trump.
La apuesta de la directiva
Criada en un suburbio de Chicago, Shotwell, siempre sobresalió en lo académico, a la vez que jugaba baloncesto universitario y era animadora.
Fue su madre quien le dio el empujón hacia la ingeniería, tras llevarla a una conferencia de la Sociedad de Mujeres Ingenieras. Allí llamó la atención de Shotwell el discurso de una ingeniera mecánica. Más tarde, en 2012 escribiría en la revista de exalumnos de la Universidad Northwestern , su alma máter: “Pensé: 'Bueno, los ingenieros también pueden ser geniales. Seré ingeniera mecánica (...) Nunca dudé de esa decisión”.
Gwynne Shotwell hizo sin duda una apuesta al ingresar a SpaceX unos años después que el empresario la formó con el dinero que ganó con la venta de PayPal a eBay y apostaba en un mercado estancado con baja demanda de satélites.
Anteriormente, Shotwell trabajaba en Microcosm, otra empresa de la industria espacial. Sin embargo, se sumó a SpaceX luego de que uno de sus compañeros de trabajo en Microcosm, junto a Hans Koenigsmann —científico jefe de la compañía—, se incorporara a sus filas y la invitaran a visitar la sede de la empresa y conocer a Musk.
La charla con el magnate sudafricano fue breve -sólo 10 minutos- pero suficiente para convencerla que debía sumarse a ese emprendimiento.
La oferta de Musk fue promocionar en la Nasa el potencial del Falcon 1, el cohete que estaban desarrollando por entonces.
Así comenzó como vicepresidenta de Desarrollo de Negocios hasta que, en 2008, ascendió a su actual cargo, cuando la NASA planteó la necesidad de tener un interlocutor que esté 100% preocupado del negocio...ese fue el momento en que Musk desvió su atención a Tesla.
Quienes han trabado con la directiva coinciden en un punto: lleva el negocio con puño de hierro, pero con guante de terciopelo. Es firme en sus decisiones, con un liderazgo determinante, pero a la vez con un buen trato.
Sus grandes logros
Sin duda, el gran logro de Shotwell ha sido convertir en proyectos rentables las ideas de Musk, como los cohetes reutilizables (Falcon 9, Falcon Heavy y Starship), el acuerdo con Iridium para que contratara los servicios del Falcon 1, así como la adjudicación del contrato por US$ 1.600 millones de la NASA para transportar carga a la estación espacial. Esto último evitó que SpaceX se fuera a quiebra y se convirtiera en una empresa valorada en US$ 1,5 billones.
Bajo su mando, SpaceX pasó de lanzar ocho cohetes en 2016 a un récord de 134 lanzamientos en 2024. En 2023, la compañía fue responsable de colocar aproximadamente el 83% de toda la carga útil enviada a la órbita terrestre a nivel mundial.
También ha liderado la expansión de Starlink, la constelación de satélites de banda ancha que superó los 2 millones de suscriptores y alcanzó la rentabilidad operativa en 2024.
Dirigió las operaciones que convirtieron a SpaceX en la primera empresa privada en enviar astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS) en 2020 a través del programa Commercial Crew de la NASA.
Y si fuera poco, Shotwell es frecuentemente citada en listas de poder global, ocupando puestos destacados en la lista de Power Women de Forbes y los 100 más influyentes de Time.
A mediados del año pasado, tituló un reportaje sobre la ejecutiva así: "Gwynne Shotwell: La mente brillante (no Musk) detrás de SpaceX". En él señalaba que el multimillonario Elon Musk puede ser el visionario detrás de las ambiciones multiplanetarias de SpaceX, pero Shotwell, de 61 años, es la mano firme detrás del éxito terrenal de la compañía.
Agrega el medio que como presidenta y directora, Shotwell dirige las operaciones diarias de la empresa Hawthorne y gestiona las finanzas, las negociaciones con los clientes, los recursos humanos y las relaciones con las entidades gubernamentales; en resumen, todas las partes de una empresa centradas en las personas que la ayudan a prosperar.
"Es una rareza en una empresa de Musk : una ejecutiva, la segunda al mando, nada menos, que ha durado más de dos décadas. Es más, Musk la escucha y le tiene confianza", sentencia el medio estadounidense.
Ahora la prueba de fuego será la apertura a bolsa. Veremos si los planetas se alinean y se cumple el objetivo, al menos ya la fecha definida, 28 de junio, coincide con la alineación de Saturno, Marte y Júpiter, y una fecha clave en la carta astral de Musk: el día de su nacimiento.