1. Arranca el 2026 con buenos números
2026 comenzó positivo, con la renta variable de mercados desarrollados (MSCI World) rentando 1,8% y los emergentes 5,4%, explicado por datos de crecimiento mejores a lo esperado, un consumo resiliente pese a la moderación del mercado laboral y una sólida partida de resultados corporativos en EEUU. Se suma una inflación más contenida en economías desarrolladas y una postura de los bancos centrales mayormente en pausa, que reduce el riesgo de un endurecimiento monetario adicional y favorece el apetito por activos de riesgo. Si bien el desempeño reciente ha sido favorable, las decisiones de inversión no deben basarse en movimientos de corto plazo.
2. Fed bajo el escrutinio de los mercados
El presidente Trump y su equipo han impulsado una investigación penal contra el presidente del Fed, Jerome Powell, y se han planteado posibles reemplazos más alineados con una política de tasas más laxas. Por ahora no se ven riesgos -reflejo de ello es el GT10 que no ha presentado mayores cambios-, pero no cabe duda de que una interferencia podría erosionar la credibilidad del Fed. En este contexto, el riesgo de tasas se mantiene acotado, lo que permite que la renta fija internacional continúe capturando su devengo. No obstante, será clave monitorear la evolución y el desenlace de esta situación.
3. China: composición del crecimiento bajo la lupa
Este lunes China publicará el PIB del Q4, con las ventas de retail y la producción industrial, los que permitirán evaluar el cierre de 2025. Con expectativas de crecimiento del PIB en torno a 4,5% anual, el mercado buscará señales sobre la composición de la actividad: si el impulso proviene del consumo interno o sigue concentrado en el sector manufacturero y la producción. Un escenario de industria fuerte y consumo débil reforzaría la idea de un crecimiento aún desequilibrado. Es clave mantener una visión cauta en los mercados asiáticos, a la espera de mayor claridad sobre la solidez del consumo interno y sostenibilidad del patrón de crecimiento.
4. Acciones de Latam se posicionan
El escenario para la región combina una serie de factores poco habituales: valorizaciones atractivas —con múltiplos en niveles comparables a los observados tras la crisis subprime—, vientos externos favorables —donde la depreciación global del dólar favorece los flujos hacia la región— y fundamentos estructurales en proceso de mejora. Entre estos últimos destacan tasas de interés atractivas, la naturaleza esencial de los commodities, que permite una reasignación relativamente rápida de exportaciones en un contexto de aranceles globales, y el giro del péndulo político, que comienza a alinearse de manera más favorable para los mercados.