A fines de mayo, la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) inauguró el Physical AI Lab, un laboratorio de robótica inteligente en el que convergen la inteligencia artificial (IA) con hardware físico para la investigación aplicada y el desarrollo de soluciones orientadas a industrias como la minería, agrotech -tecnologías para la agricultura-, acuicultura e infraestructura crítica.
El laboratorio, que está alojado en el campus de Peñalolén, combina visión computacional, modelos de lenguaje y algoritmos de aprendizaje reforzado para desarrollar sistemas capaces de percibir, razonar y actuar en entornos reales. Entre ellos, drones, brazos robóticos, robots cuadrúpedos y hexápodos (seis patas).
El académico y director del Physical AI Lab de la UAI, Jorge Vásquez, señaló que ya se adjudicaron dos fondos internos de la universidad por $ 8 millones cada uno, para validar pilotos en terreno, uno con Grupo Saesa y otro con Codelco. También cuentan con el patrocinio de tres socios privados.
$16 millones es el presupuesto inicial para validar pilotos.
Vásquez comentó que el laboratorio estructura su trabajo en “tres componentes”: percepción, cognición y acción.
El primero contempla algoritmos de visión computacional para detectar defectos en escenarios complejos. La cognición, en tanto, integra modelos de lenguaje para mejorar la “reportabilidad” y la interacción humano-máquina.
El tercero, acción, utiliza algoritmos de aprendizaje reforzado para que los robots “aprendan de sus propias acciones”.
Pilotos y planes
Vásquez dijo que ya realizaron un piloto con el Grupo Saesa que contempló la construcción de un software para inspección y detección de anomalías en tendidos eléctricos, que integraron a drones -fabricados por terceros- en el sector Chillán-San Ignacio, en la Región de Ñuble.
La solución integra una plataforma para centralizar información y generar reportes automáticos mediante modelos de lenguaje de IA.
Por otro lado, dijo que en Codelco trabajarán con el Centro Integrado de Operaciones de El Teniente en un software para centralizar la información proveniente de distintos sistemas operacionales, con el objetivo de identificar escenarios de riesgo y apoyar la toma de decisiones mediante recomendaciones con IA.
“Hoy diferentes operadores de software trabajan de forma descentralizada. Uno mira la mina, otro la hidrología, la sismología o el molino. La idea es construir motores de decisión centralizados”, comentó Vásquez.
También señaló que trabajan en la realización de publicaciones científicas, como una basada en la “dimensión del calibre de uvas a través de visión computacional para un dolor de una empresa específica”.
De cara a los próximos años, el académico indicó que la hoja de ruta considera sumar nuevos socios privados, incorporar nuevo hardware y avanzar hacia pruebas con robots humanoides.