Este martes hubo un almuerzo que reunió a los socios del estudio Barros & Errazuriz (B&E). Se trató de una reunión habitual que cada dos semanas realizan los socios del bufete y en la que participan también, conectados telemáticamente, los profesionales de B&E que están radicados en la oficina de NY del estudio.
Pero este almuerzo tuvo este martes un sabor especial y con tono de despedida, pues coincidió con que esta semana se selló el destino de Fernando Barros Tocornal, cofundador del estudio, quien fue oficializado por el Presidente electo José Antonio Kast para asumir como ministro de Defensa en marzo próximo.
Son 34 los socios de B&E en la actualidad, y quienes estuvieron presentes en dicho almuerzo revelan que allí hubo posibilidad de conversar sobre esta designación, lo que fue una verdadera sorpresa incluso para el mismo Barros, quien recibió el llamado recién el viernes pasado en la tarde. “Le dijimos que nos alegrábamos de que él estuviera contento con la designación. Y que estábamos honrados. Si bien no es militante de partido, siempre él ha tenido gusto por la política”, comenta un integrante del bufete, quien detalla que no ha habido todavía tiempo para definir los pasos concretos que seguirá Barros para separarse del bufete.
Si bien no es requisito legal que deba vender su participación en el mismo, el estándar es ir más allá de la norma legal y una alternativa es que ejerza su retiro de la sociedad, en caso de lo cual su participación se distribuiría entre el resto de los socios. Cuando Barros partió el proyecto con José Tomás Errázuriz Grez, cada socio fundador tenía el 50%, pero esa participación ha ido bajando equitativamente para ambos abogados, conforme ha crecido el estudio.
Cualquiera sea la fórmula que escoja Barros, en los hechos pondrá fin a casi 38 años de sociedad con José Tomás Errázuriz en el bufete.
Ambos abogados de la Universidad de Chile -Barros egresado en 1980 y Errázuriz, en 1982-, los dos partieron sus respectivas carreras como procuradores en el estudio Urenda Rencoret Orrego y Dörr. Y mientras Barros alcanzó luego a trabajar durante un tiempo en Peat Marwick (hoy KPMG) -donde se fogueó en el área tributaria-, pronto ambos compañeros y amigos comenzaron, en 1987, a tirar líneas para instalarse juntos en un proyecto, el que oficialmente tuvo su puntapié inicial el 1 de junio de 1988, tan sólo meses antes del plebiscito del Sí y el No.
Partieron primero en una salita que les prestó un cliente, para luego trasladarse a su primera oficina propia en el centro de Santiago, en calle Agustinas esquina Teatinos, justo frente a La Moneda, dependencias de las que todavía ambos fundadores siguen siendo propietarios y que hoy mantienen arrendadas.
Según las normas internas de B&E, los socios deben retirarse a los 65 años, con la sola excepción de los dos fundadores, a quienes aplica la regla de los 70 años. Como Fernando Barros tiene 68 -y José Tomás Errázuriz 66-, un escenario posible es que el recién designado ministro, si se mantiene en ese cargo, no regrese al bufete como socio, que hoy está instalado en calle Isidora Goyenechea y que en unos años más, cuando esté construido un nuevo edificio, se trasladara a nuevas dependencias, en calle Luz.
Aparte de definir su situación en el estudio, Barros tendrá que decir adiós a su rol en varios directorios que integra como profesional externo. Es el caso de la mesa de Oxiquim -la firma controlada por la familia Navarrete Rolando-, de la que Barros es presidente y cuyo directorio integra desde 2002. Y también a su rol en Odisea, el family office de los Piñera Morel; en la mesa de Levaduras Collico y en la de Cervecerías Kunstmann S.A. -con los votos de esta familia, en la sociedad que mantiene con CCU- y en Independencia Fondos de Inversión, ligada a Fernando Sánchez. Y también a su rol como consejero de la Sofofa, elegido hasta 2027.