Marcela Hernando es la única mujer que integra la Comisión Revisora de la Acusación Constitucional en contra del exministro de Hacienda Nicolás Grau y fue elegida por unanimidad para presidirla. Pero, además, compartió en el gabinete de la administración anterior, cuando fue designada ministra de Minería por el exmandatario Gabriel Boric, aunque clara que “hace meses que no he sabido nada del ministro Grau”.
En esta conversación con Diario Financiero, la diputada radical adelanta que “lamentablemente” el exministro de Hacienda, de la segunda administración Piñera, se excusó de asistir a la comisión.
-La comisión se constituyó la semana pasada, ¿cómo ve el ánimo?
-Diría que la semana pasada era un ánimo y no sé con qué me voy a encontrar hoy día.
-¿Eso por qué?
-Durante la semana ha habido muchas opiniones a propósito de la acusación y se ha ido polarizando el ambiente. Es lo que se observa desde fuera, cómo distintos factores han influido en la comisión.
-En ese escenario, ¿qué espera del trabajo de la comisión?
-Para mí sería ideal poder trabajar seria y objetivamente. Pero cuando todo el mundo da por sabido el resultado es bien difícil que los expertos quieran asistir, que haya ganas de convencer al otro, cuando no hay diálogo. Cada uno ya tomó su decisión. Así es que, desde ese punto de vista, esperaría que nosotros, por lo menos, conservemos ese ánimo de debatir, escuchar a ambas partes. Se trata de que en cada sesión estén ambas partes representadas, tanto la acusadora como la defensora.
-¿La comisión se va a enfocar más en lo técnico o lo político o al revés?
-Es súper difícil. Aquí uno se mueve como en una cuerda sobre la que trata de equilibrarse. Por una parte, en toda etapa previa a que el exministro responda, cuando no podemos entrar al fondo, es difícil definir qué es lo técnico, desde el punto de vista de lo que hace un ministro de Hacienda, y qué es el fondo de la acusación propiamente tal. Luego, cuando entremos al fondo, obviamente que se verán aspectos políticos; pero nosotros tenemos que hacernos la idea de si esta acusación procede o no, analizando cuáles son aquellos artículos de la Constitución y las leyes que los acusadores dicen que se han transgredido y reclamar suficientes antecedentes como para hacerse un convencimiento de si efectivamente existió o no esa transgresión a la Constitución y las leyes.
“El ambiente es más tranquilo, hay menos animadversión, cuando el acusado no está presente”
-Se lo preguntaba, porque hace unos días el diputado republicano Agustín Romero planteaba las acusaciones constitucionales son eminentemente políticas y que lo que buscan los promotores de esta en particular es representar en la figura del exministro Grau, la responsabilidad política del gobierno de Boric. ¿Qué le parece eso?
-Creo que él exteriorizó el pensamiento del sector acusador. En ese sentido, este es un debate que no se ha dado en la Cámara, por lo menos en los periodos en los que yo he estado en la Cámara nunca nos hemos planteado reformar algo sobre las acusaciones constitucionales. De hecho, en uno de los capítulos de la acusación constitucional los acusadores alegan que no es que un elemento de última, sino una acción política. También escuché al ex ministro Briones, que lamentablemente se excusó de asistir, que es peligroso cuando el ministro de Hacienda es juzgado por una acción política. Entonces, interponer una acusación constitucional contra un ministro de Hacienda, cualquiera que este sea, expone a esta figura del ministro, de aquí en adelante, respecto de esa tarea tan autónoma e independiente que debe realizar.
-¿Eso quiere decir que, como han planteado algunos parlamentarios de oposición, que esta acusación expone al propio ministro Quiroz a una acusación constitucional?
-Bueno, los principales argumentos que se repiten en varios de los capítulos son, precisamente, los que acusan al exministro Grau de no haber atendido las recomendaciones del FMI y del Consejo Fiscal Autónomo, cosa que el ministro está haciendo en la actualidad. Pero, como le digo, todavía no hemos entrado al fondo de la acusación.
-Usted fue ministra del gabinete junto con el exministro, a algunos les preocupa que eso pudiera influir en su decisión, ¿es así?
-En absoluto. Una vez que estuve fuera del Ministerio de Minería, no tuve ninguna aparición más, ni siquiera en la prensa. Y hace meses que no he sabido nada del ministro Grau y que no lo he visto. Si bien, el otro día, me saludó, pero nada más que eso. Además, el mandato es, precisamente, que me mantenga absolutamente ajena a cualquier influencia.
-¿Preferiría que el exministro asistiera en persona a hacer su defensa o que la haga por escrito?
-De acuerdo a la experiencia que he tenido con otras acusaciones constitucionales en el pasado, el ambiente es más tranquilo, hay menos animadversión, cuando el acusado no está presente. Preferiría que sea su abogado el que asista y haga el alegato.