“Un ancla fiscal creíble de mediano plazo, junto con la materialización de un crecimiento económico más sólido, respaldaría el perfil crediticio de Chile al fortalecer la generación de ingresos, frenar la tendencia creciente de la deuda y reforzar la credibilidad de las políticas públicas”. Así lo planteó un informe de Moody´s un día después que José Antonio Kast, asumiera la Presidencia de la República.
En un contexto de métricas fiscales más débiles de lo esperado, pero con señales de mejora en las condiciones macroeconómicas, el análisis de la clasificadora de riesgo planteó que la administración Kast deberá presentar su estrategia fiscal de mediano plazo dentro de los 90 días posteriores a la asunción del cargo (hasta el 9 de junio), lo que proporcionará información clave sobre sus planes fiscales.
No obstante, advirtió que la reciente escalada de tensiones en Medio Oriente “introduce riesgos a la baja para las perspectivas de crecimiento”, dado que Chile está expuesto a precios más altos del petróleo como importador neto de energía.
La agencia recordó que el año pasado, por tercer año consecutivo, el déficit presupuestario fue “significativamente mayor de lo esperado”.
Según datos del Ministerio de Hacienda de fines de enero, el déficit fiscal total de 2025 fue de 2,8% del PIB, sin cambios respecto de 2024, pero muy por encima del objetivo original del gobierno de 1% del PIB y de nuestra proyección de 2% del PIB. En términos estructurales (las reglas fiscales de Chile están definidas en función del balance estructural), la desviación fue aún más pronunciada, con un déficit de 3,6% del PIB, muy por encima de la meta gubernamental de 2,2%, que fue revisada al alza en varias ocasiones durante el año.
Moody´s señaló que el principal factor detrás del débil desempeño presupuestario ha sido una sobreestimación sistemática de los ingresos, en particular de los ingresos tributarios no mineros, que fueron 1,6 puntos porcentuales del PIB inferiores a lo previsto en el presupuesto original.
Además, indicó que “el crecimiento del gasto corriente superó las proyecciones revisadas del gobierno, a pesar de los reiterados intentos de contención del gasto a lo largo del año”.
Como aspecto positivo, precisó que la deuda pública se estabilizó en 41,7% del PIB, el mismo nivel que en 2024, principalmente como resultado de un peso más fuerte y del crecimiento del PIB nominal.” Si bien el objetivo es mantenerla por debajo del límite de 45% del PIB establecido por la regla fiscal, es probable que la ratio aumente en 2026 y 2027”, agregó.