Si el oficialismo logra concretar el calendario trazado, el proyecto de reconstrucción y reactivación económica del gobierno aterrizaría la semana del 1 de junio en el Senado. Y, desde ya, sus integrantes no solo han seguido el debate, sino que han deslizado sus prioridades.
Entre los parlamentarios de oposición es especialmente relevante el hecho de que el Ejecutivo llegue con la disposición de dialogar y no a “pasar la aplanadora”.
Este comentario no es trivial, ya que desde el Ejecutivo ha trascendido que en el Senado tienen asegurados los votos para aprobar la idea de legislar e, incluso, el articulado del proyecto. Episodio en el que juegan un rol especial los senadores independientes y exdemócratas Matías Walker y Miguel Ángel Calisto, que son contabilizados como parte del oficialismo e integran el comité de Evópoli.
Tanto es así que ambos participaron en la cena que el Presidente José Antonio Kast le dio a los senadores oficialistas en Cerro Castillo el martes pasado, donde, entre otras cosas, se abordó la tramitación del proyecto misceláneo.
Dado que el proyecto requiere la mayoría absoluta para su aprobación, en el Senado eso se traduce en 26 votos. Pero, además, están en el intento de conseguir el respaldo del PPD Pedro Araya y no descartan que el independiente Karim Bianch también los acompañe en este proyecto. Por ello, calculan que podrían llegar incluso a los 28 votos.
Columna vertebral
“El documento que emanaron los centros de estudio de los partidos y las fuerzas progresistas es una muy buena hoja de ruta de lo que es mínimo común que tenemos como fuerzas de oposición y progresistas. Apoyar ese documento nos permite tener una bases sólida y, desde ahí, interlocutar con el Ejecutivo con propuestas”, argumentó el senador comunista Daniel Núñez, aunque admite que a su colectividad tampoco le agrada la rebaja del impuesto corporativo con compensaciones.
Sin embargo, aclara que para construir unidad en la oposición, no necesariamente hay que tener acuerdo en todo, sino que debe haber un mínimo común. E instó al gobierno a tener un debate “más riguroso, más serio” que en la Cámara y “con posibilidades de escuchar a todo el mundo”.
Una mirada muy compartida expresó la presidenta del Partido Socialista (PS), senadora Paulina Vodanovic: “Tenemos que ser muy serios en el debate en el Senado, ver cómo hacemos que este proyecto no perjudique a las personas y espero que se abra un espacio de diálogo con el gobierno que, hasta ahora ha mostrado bastante tozudez”. E insistió en que desde todos los sectores de la oposición, “desde la DC al PC” hay una “crítica asentada” en contra del proyecto.
Y espera que en la Cámara Alta se reproduzcan algunas de las propuestas opositoras que se presentaron en la Cámara y que “no fueron oídas”. Y advirtió que temas como la invariabilidad tributaria amerita “un análisis jurídico constitucional, pero también económico” que se debe hacer en el Senado para legislar de manera “seria y responsable”.
La senadora opositora independiente Alejandra Sepúlveda da cuenta de la preocupación que le genera la aplicación eventual de la invariabilidad tributaria por 25 años y advierte que “si estamos hipotecando el país, necesitamos tiempo para estudiar el proyecto y para escuchar a las personas que entienden los temas”.
A su juicio, es posible llegar a acuerdos en el Senado, porque “tengo la percepción, por las reuniones que hemos tenido, que acá existe un sentido de unidad mayor en la oposición”. Y también tiene la convicción de que el documento de los centros de estudio será la “columna vertebral” de la postura opositora y que de ahí nacerá un acuerdo que espera que el Ejecutivo recoja.
Desde la Democracia Cristiana, el senador Iván Flores manifestó la preocupación que genera en su sector “el contenido del proyecto” del gobierno y más aún, asegura, cuando el Ejecutivo está consiguiendo los votos “a punta de pequeños colgajos de distinta nomenclatura y distinto peso, pero colgajos a fin de cuentas”; pero que no tienen nada que ver –advierte- con el corazón del proyecto que son materias mucho más complejas.
Flores cree también que en el Senado es posible conversar, aunque tiene la convicción de que “habrá hartos intransables, tanto del gobierno, que tiene una marca ideológica en este proyecto, y nosotros (oposición) que no queremos que el Estado se achique porque con eso se perjudica a la ciudadanía”. El principal elemento en el que la oposición no cederá, dice absolutamente convencido, es “la reforma tributaria”.
“Más amigable”
“Aquí no vamos a hablar de pañales, vamos a hablar de temas más sustantivos”, expresa con un dejo de ironía el senador Walker. Y, en ese contexto, asegura que junto con Demócratas promoverá en el Senado la devolución de IVA, a través del Bolsillo Electrónico, lo que gastan las personas de hasta el octavo decil –lo que implicaría un salario de hasta $ 700 mil u $ 800 mil- en productos de la canasta básica, parafina, medicamentos, entre otros.
Walker percibe que “hay más espacio para acuerdos” que en la Cámara y está convencido de que se alcanzará un acuerdo que deje conforme a todos.
La presidenta de Renovación Nacional (RN), senadora Andrea Balladares, coincide con un argumento similar, pero añade que su expectativa es que la tramitación en el Senado “sea más amigable” que la de la Cámara, donde culpa a la oposición de haber utilizado la estrategia del tsunami de indicaciones para obstruir el proceso, generando que “la discusión de fondo se traslade al Senado”, donde espera que se haga “con altura de miras” y se ponga el foco donde corresponde que es “la reactivación económica”, enfatiza.