El giro de las perspectivas empresariales se vincula a la llegada de José Antonio Kast a La Moneda, pero también a una serie de hechos objetivos que auspician este cambio. Así lo estima el socio líder de EY Parthenon Chile, Fernando Parga, quien asegura que “una parte importante del optimismo proviene del cambio de Gobierno, pues las empresas perciben un ambiente político más favorable y una reducción de la incertidumbre regulatoria, lo que reanima decisiones de inversión que habían estado más ralentizadas en este período”.
El experto reflexiona que “la alta valoración del nuevo Gobierno y de su programa económico sugiere que el sector privado interpreta este giro (político) como un retorno a condiciones más predecibles y alineadas con la actividad empresarial”.
Además, Parga hace ver que este efecto político convive con fundamentos económicos más sólidos, como expectativas de mayor demanda, mejoras en utilidades y un entorno crediticio más auspicioso.
Así, estima que “el optimismo surge de la combinación entre un cambio de tono político-regulatorio y un ciclo económico que comienza a mostrar señales de recuperación con una inflación controlada, proyecciones de crecimiento sobre el 2%, precio del dólar bajo, valor del cobre en sus máximos históricos”, entre otros factores.
Sin embargo, el experto de EY Parthenon precisa que si bien el contexto interno mejora, “los riesgos externos siguen siendo una preocupación estructural para las empresas en 2026”.
El impacto del ambiente político global es evaluado como positivo por 51%, pero aún hay un 18% que lo ve negativo. La percepción respecto a disrupciones en cadenas de suministro muestra una mejora importante: suben los neutros (61%) y caen los negativos (25%), precisa Fernando Parga.
De esta manera, la geopolítica continúa siendo un foco de tensión, opina el experto, “debido a conflictos regionales, rivalidades entre grandes potencias mundiales y la posibilidad de disrupciones en cadenas globales de suministro”.
Aunque la encuesta muestra una menor percepción negativa respecto de lo que viene en términos de logística y comercio, Parga puntualiza que “la fragilidad del sistema global se mantiene y cualquier shock externo podría impactar precios de commodities, costos logísticos, acceso a insumos críticos y volatilidad financiera”. En este escenario, recomienda a las compañías “seguir fortaleciendo resiliencia operativa, diversificación de proveedores y mecanismos de continuidad, ya que la exposición de Chile al entorno internacional sigue siendo significativa”.
Más allá de la encuesta, el socio de EY Parthenon Chile profundiza en otro cambio copernicano en el mundo empresarial: la inteligencia artificial.
Asegura que los CEO la ven, principalmente, “como una oportunidad estratégica, asociada a productividad, eficiencia y nuevas capacidades comerciales, más que como un riesgo inminente”.
Así, se explaya, “la IA aparece mencionada entre las oportunidades clave y se alinea con la intención de invertir en crecimiento y eficiencia; es en el fondo un habilitador de negocios dentro de las empresas”.
Respecto del impacto laboral, no se anticipan reducciones masivas de personal y el efecto más probable es una transformación gradual de los roles, “con mayor necesidad de reconversión y upskilling, y una reorganización de tareas donde la automatización complemente, más que sustituya, las capacidades humanas”.