Por Luis Fromin D.
Lo que prometía convertirse en una de las mayores operaciones de negocios del presente año en el país, involucrando recursos por más de US$ 1.000 millones, no llegará a puerto, por lo menos en el corto plazo.
Hace dos o tres semanas, el holding Invesa (Inversiones y Desarrollos Limitada), liderado por el empresario Hernán Briones Goich, dio por cerradas las negociones para una eventual venta de la filial Indura, conglomerado dedicado a las soluciones tecnológicas de gases industriales y soldaduras, con inversiones en Chile y en otros cinco países de la región (Perú, Colombia, Argentina, Ecuador y México).
En el marco del proceso de apertura a la Bolsa -indican ligados al grupo chileno- que Indura inició este año y que tuvo la asesoría de IM Trust, el grupo chileno recibió diversas ofertas de compra directas, especialmente de multinacionales con presencia en los rubros de Indura.
Las empresas internacionales se habrían visto atraídas por la chilena, considerano que es la única firma multinacional en la región con origen en la zona y por sus números.
Además, la chilena tiene agresivos planes de crecimiento. Para los próximos años habló de una inyección de capital US$ 250 millones y, para el presente año, la empresa había anunciado su interés por ingresar al mercado brasilero.
Pese a que el grupo Briones, indican, no tenía entre sus planes vender -de hecho a principios de marzo pasado una junta extraordinaria de accionistas aprobó la inscripción de las acciones en la SVS-, decidió analizar las ofertas, considerando su atractivo. Iba abrir el 10% de su propiedad.
Durante los últimos meses, las conversaciones y los due diligence avanzaron con varias de las firmas. La estadounidense Air Products and Chemicals habría sido una de las compañías que mostró el mayor interés. Sin embargo, también se mencionó, entre otros, el interés de la francesa Air Liquide. Las cifras de supuestas ofertas incluso llegaron a los US$ 1.400 millones.
No obstante, el escenario cambió notoriamente en las últimas semanas.
Aunque en los últimos días tomó fuerza la versión de que la venta de Indura estaba ad portas de concretarse, fuentes ligadas a la firma local desestimaron esa posibilidad e indican que la turbulencia de los mercados internacionales en las últimas semanas habrían llevado a que los participantes en las negociaciones optaran por no continuar. Y el grupo chileno, sin tener un plan de vender, dio por cerradas las conversaciones.
Más allá de esta coyuntura, analistas del mercado no descartan que, en un mediano plazo, vuelva a reactivarse el interés por la firma chilena.
Seguir trabajando
Cerrado este capítulo, ligados al grupo Briones indican que el holding Invesa podría reestudiar una apertura de Indura a la Bolsa, una vez que haya una mayor estabilidad en los mercados, para lo cual no hay apuro.
De hecho, Indura en mayo pasado detuvo su proceso de inscripción de acciones en los registros de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), pero fuentes de la compañía habían indicado que el interés por este camino no había desaparecido.
Tampoco descartan que a futuro se reabran conversaciones, pero, por ahora, el mensaje es que la empresa seguirá desarrollando sus planes de crecimiento.
Durante 2010, Indura registró ganancias por $ 15.318,6 millones, un alza de 9% respecto de 2009, mientras que las ventas ascendieron a $ 199.658 millones, lo que implicó un avance respecto de los $ 175.781,7 millones registrados un año antes.