Aunque la sucesión de sistemas frontales dejó una estela de daños y damnificados, lamentando incluso la pérdida de vidas humanas, algo positivo quedó. Y es que producto de las lluvias, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no enfrentaría un déficit de energía para los próximos 12 meses incluso bajo condiciones de sequía extrema combinadas con fallas de transmisión e indisponibilidad de centrales eficientes.
Así lo concluye el Estudio de Seguridad de Abastecimiento (ESA) de julio, elaborado por el Coordinador Eléctrico Nacional, que atribuye el resultado a la mejora de las condiciones hidrológicas actuales y a la previsión de nuevos sistemas frontales que incrementan la disponibilidad de generación hidroeléctrica en la zona centro-sur.
Con todo, este diagnóstico favorable convive con señales de alerta. Por un lado, la energía embalsada al 20 de julio alcanzaba 472,1 GWh, un 14,3% menos que en la misma fecha de 2025, con caídas pronunciadas en Lago Chapo, en la Región de Los Lagos, -de 170 GWh a 70,1 GWh- y en Laguna La Invernada, en la Región del Maule.
Además, el organismo dejó de contar con disponibilidad de gas natural argentino desde agosto en adelante. De hecho, en el norte las centrales Tal Tal 1 y 2, Kelar y Mejillones tiene cero gas y en la zona central casi todas tienen este energético cortado durante agosto y hasta fines de año.
Otra dificultad es que se mantiene bajo monitoreo el puerto de descarga de carbón que abastece a las centrales Angamos y Cochrane, cuya tasa de recepción del energético podría verse reducida por la reparación de una de sus grúas, dañada desde febrero.
Hoy el principal foco de riesgo se concentra en las regiones de Los Ríos y Los Lagos. El estudio detectó un período de estrechez a partir de agosto y un riesgo de déficit entre noviembre de 2026 y enero de 2027, que podría alcanzar hasta el 20% de la demanda eléctrica de la zona.
Foco de riesgo: centro-sur
De acuerdo al reporte, hoy por hoy el principal foco de riesgo se concentra en las regiones de Los Ríos y Los Lagos. El estudio del Coordinador detectó un período de estrechez de abastecimiento a partir de agosto y un riesgo de déficit entre noviembre de 2026 y enero de 2027 que podría alcanzar hasta el 20% de la demanda eléctrica de la zona, equivalente a unos 2 GWh diarios.
La causa de esta estrechez es el mantenimiento de más de seis meses de la Unidad 1 de la central Canutillar, de Colbún, indisponible entre el 3 de agosto de 2026 y el 15 de enero de 2027 tras la detección de cortocircuitos entre espiras del rotor, condición que genera deterioro progresivo y riesgo de salida forzada de esta hidroeléctrica.
Consultada la compañía ligada a la familia Matte por esta situación, explicó que en 2025 Canutillar generó 854 GWh, y eso representó el 33% de la demanda de energía de la Región de Los Lagos en 2025. La importancia de la central es más bien para la región de los Lagos y de los Ríos, porque esa zona tiene una muy limitada capacidad de transmisión de energía eléctrica entre esas regiones y el norte.
Para mitigar ese escenario, el Coordinador comprometió medidas específicas: solicitar a Colbún reportes periódicos sobre el avance de las faenas en Canutillar, gestionar la flexibilización de la cota mínima del embalse Lago Chapo, desplazar mantenimientos hacia períodos de mayor holgura, actualizar el catastro de generación adicional disponible en clientes de la zona y aplicar "medidas excepcionales" para flexibilizar los criterios de seguridad.
GNL y diésel: los combustibles bajo presión
A nivel más sistémico, el informe simuló ocho escenarios de estrés. El más severo se sitúa en un momento en que todo falla: combina sequía extrema, indisponibilidad de centrales térmicas eficientes y la caída de los dos circuitos de la línea 2x500 kV Nueva Pan de Azúcar–Polpaico durante la primera semana de agosto. ¿Y el sistema resiste en ese escenario? Sí, incluso con esta "tormenta perfecta" no se proyecta estrechez, aunque el sistema requeriría en promedio 4.822 metros cúbicos diarios de diésel, con un máximo cercano a 5.404 metros cúbicos por jornada, volumen perfectamente abastecible con el stock existente y las capacidades de reposición.
Donde el sistema es más sensible es cuando hay menor disponibilidad de GNL. En el caso de una cancelación de buques por la prolongación del conflicto bélico en Medio Oriente, con una hidrología extremadamente seca, el consumo de diésel se dispararía hasta 4.674 metros cúbicos diarios en junio de 2027.
El estudio también consigna un calendario exigente de indisponibilidades: la central IEM permanece en reconversión a gas natural hasta el 31 de agosto, Campiche estará fuera de servicio hasta el 20 de octubre y Alfalfal II, de Alto Maipo, hasta el 31 de diciembre. Como contrapeso, el plan de obras contempla la entrada de 5.912,6 MW de nueva generación y 8.072,85 MW de sistemas de almacenamiento entre agosto de 2026 y marzo de 2031, con una fuerte concentración de baterías (BESS) en el norte del país durante los próximos meses.
Entre las recomendaciones transversales, el Coordinador instruyó a las empresas mantener los estanques de diésel en su máxima capacidad -unos 38.000 metros cúbicos en centrales diésel y 36.000 metros cúbicos en unidades que lo usan como combustible alternativo-, gestionar oportunamente el suministro de gas natural y preservar criterios conservadores en la operación de los embalses.