Por Miguel Bermeo
Otra serie de cambios en su estructura en Chile llevó adelante el grupo educacional estadounidense Apollo. Tras la serie de desvinculaciones que debió efectuar el año pasado al interior de la Universidad Uniacc, producto del escándalo de las becas Valech, esta vez fue la filial chilena la que vivió las modificaciones.
La matriz del grupo decidió pedir la renuncia de Hermann Schwarz, quien se desempeñaba como presidente y gerente general de la filial chilena. Según Juan Froemel, rector de la Uniacc, “las autoridades tomaron la decisión de aliviar la estructura en Chile porque era muy pesada. Eliminaron el cargo de presidente, por lo que Schwarz presentó su renuncia la semana pasada”.
Schwarz fue rector de la Uniacc desde fines de 2008 hasta fines de 2009 y luego fue nombrado presidente de Apollo Chile.
Froemel dice que “tenemos dos instituciones que no tiene más allá de 7 mil alumnos. En contraste, el grupo Laurete tiene poca gente, pero dos universidades grandes (Andrés Bello y Las Américas). No se justificaba una estructura tan grande”. El grupo dejó sólo tres personas a cargo de la filial local: él mismo, como rector de la universidad; María Loreto Ferrari, al mando del instituto IACC; y Sebastián Parot, jefe de Finanzas de Apollo Chile.
Un complejo panorama
Aunque Froemel lo descarta, fuentes conocedoras del proceso comentan que la reformulación responde también a otro tema: la falta de acreditación de la Uniacc. Una decisión de “primera instancia”, dice el rector.
El efecto de no ser acreditado será grande para la entidad, que esperaba una matrícula de 925 alumnos nuevos este año. En caso de que no consigan la acreditación, el enrolamiento de nuevos estudiantes caería en torno a 30%.
El tema complicaría al grupo Apollo, que vio pérdidas en sus números entre agosto de 2010 y 2011, según sus últimas cifras. En su reporte al regulador estadounidense (SEC), Apollo Global -que maneja la filial chilena- informó una caída de 3% en sus ingresos en ese lapso.
Por ello, la entidad espera la respuesta de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) en donde explica los fundamentos de su decisión para “buscar una solución al problema”. La entidad presentará un recurso de reposición en el que pedirá se reconsidere el caso. Si esto fallara, apelarán al Consejo Nacional de Educación como última instancia.
Con una matrícula de 700 alumnos en 2012, si fallaran en el proceso de acreditación, la universidad tendrá “menos ingresos, por lo que estamos arreglando los presupuestos. Debemos reducir gastos”. Sobre este punto, Froemel cuenta que aún no se ha puesto en concreto a trabajar en este escenario, porque esperan de aquí a febrero, resolver el tema de la acreditación.