Glencore Plc y Rio Tinto Group están en conversaciones sobre un acuerdo de US$ 207 mil millones que crearía la mayor minera del mundo, poco más de un año después de que fracasaran negociaciones previas entre ambas compañías.
Glencore dijo en un comunicado este jueves que mantiene conversaciones preliminares con Rio, con opciones que incluyen una transacción íntegramente en acciones en la que Rio compraría la compañía. Glencore señaló que no hay certeza de que se concrete un acuerdo y añadió que se hará un nuevo anuncio cuando corresponda. Rio confirmó las conversaciones en una declaración aparte.
Los ADR de Glencore subieron hasta 9% y los ADR de Rio Tinto cayeron hasta 3,9% este jueves en Estados Unidos.
Estas nuevas conversaciones se producen en medio de una ola de operaciones en el sector, mientras las grandes mineras buscan aumentar su exposición al cobre, un metal clave para la transición energética que se está transando cerca de máximos históricos. Teck Resources y Anglo American acordaron fusionarse el año pasado, mientras BHP Group ha intentado comprar Anglo.
Tras no lograr un acuerdo en 2024, Glencore siguió trabajando “tras bambalinas” con sus banqueros sobre cómo podría verse un eventual acuerdo con Rio, informó previamente Bloomberg.
La administración ha tomado medidas para dejar a Glencore en condiciones de moverse rápido, y el CEO de Glencore, Gary Nagle, ha repetido en conversaciones privadas que es una operación que debería concretarse, describiendo una unión Rio–Glencore como el acuerdo más obvio de la industria.
Precio récord del cobre
Desde que las conversaciones anteriores se desplomaron -principalmente por diferencias de valoración- Rio reemplazó a su CEO, mientras Glencore ha buscado convencer a inversores -y posibles compradores- de sus planes para crecer en cobre.
El cobre se disparó a récords sobre US$ 13 mil por tonelada a comienzos de esta semana, impulsado por una seguidilla de interrupciones en minas y por movimientos para acumular inventarios en EEUU ante posibles aranceles de una administración Trump. Eso ha reforzado una preocupación ya instalada entre ejecutivos e inversores: que la oferta futura del metal será estrecha, porque la falta de nuevas minas no alcanza a cubrir la demanda esperada por inteligencia artificial y el aumento del gasto en defensa.
El nuevo CEO de Rio, Simon Trott, se ha enfocado hasta ahora en recortar costos y simplificar el negocio. La empresa también se comprometió a desprenderse de unidades menores. Bajo el presidente del directorio Dominic Barton, Rio ha buscado dejar atrás operaciones fallidas del pasado y ha dicho que será más abierta a realizar adquisiciones.
Tanto Glencore como Rio poseen algunas de las mejores minas de cobre del mundo. Sin embargo, Rio -al igual que BHP- sigue dependiendo en gran medida del mineral de hierro para sus ganancias, en un momento en que el boom constructor de China de décadas está llegando a su fin y el mercado del hierro parece encaminarse a un período prolongado de debilidad.
Glencore ha puesto esas minas de cobre en el centro de su estrategia. Tras años de decepcionar a los inversores con metas incumplidas y una producción de cobre en descenso, la compañía delineó a fines del mes pasado planes para casi duplicar su producción del metal en la próxima década.
Aunque los activos de cobre de Glencore probablemente sean el principal atractivo, la empresa también es el mayor exportador de carbón del mundo, una materia prima de la que Rio salió hace años. Glencore también extrae metales como níquel y zinc, además de contar con un gigantesco negocio de trading.
El exCEO de Glencore, Ivan Glasenberg, quien lideró un acercamiento previo a Rio en 2014, aún posee cerca de 10% de la compañía.
Financial Times informó más temprano este jueves que el acuerdo Glencore–Rio estuvo en discusión tan recientemente como esta semana, citando a personas familiarizadas con el asunto que no identificó.