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REGÍSTRATE AQUÍLa canadiense espera obtener el permiso ambiental a inicios del próximo año para entrar en operación hacia 2021.
Por: Equipo DF
Publicado: Jueves 16 de febrero de 2017 a las 04:00 hrs.
Los procesos de optimización que distintas compañías mineras están aplicando a sus proyectos de inversión, para hacerlos compatibles con la nueva realidad de la industria, en el caso de la canadiense Teck dieron resultado.
Ayer, en el marco de su entrega de resultados, la firma determinó que finalmente logró reducir en US$ 900 millones la inversión que requerirá para concretar la segunda fase de Quebrada Blanca, faena de cobre ubicada en la Región de Tarapacá. La estimación que arrojó el estudio de factibilidad fue de US$ 5.600 millones.
“El estudio actualizado estima un costo de capital para el desarrollo del proyecto sobre la base del 100% de US$ 4.700 millones (en dólares del primer trimestre de 2016, sin incluir interés ni capital de trabajo durante la construcción)”, informó la compañía.
La norteamericana tiene el 76,5% de la propiedad de esta operación, en la que tiene como socios al grupo local Hurtado Vicuña, con el 13,5%, y la Empresa Nacional de Minería (Enami) que no está obligada a realizar aportes de capital a la empresa, razón por la cual a Teck le corresponderá aportar US$ 4.000 millones.
A fines de año la empresa completó la actualización del estudio de factibilidad del concentrador que es parte de la iniciativa, proceso que además de las optimizaciones considera cambios al alcance de éste.
Una de las adecuaciones que la empresa más destaca es la determinación de un lugar diferente para el depósito de relaves, el que estará ubicado más cerca de la mina, explicaron.
“Se espera que el proyecto genere fuertes retornos económicos, con costos de caja operacional bien colocados en la curva de costos del cobre a largo plazo”, precisaron al tiempo que destacaron el potencial del yacimiento para extender significativamente la vida de la mina más allá del caso de factibilidad, que inicialmente estima 25 años, con opciones de extender el yacimiento mineral en varias direcciones, lo que daría pie a seguir realizando exploraciones.
Teck espera obtener hacia inicios de 2018 el permiso ambiental de este proyecto, que vienen impulsando hace más de una década, primero bajo la denominación de “hipógeno”. De esta forma, la proyección de la compañía es poder estar en condiciones de entrar en operación hacia 2021.
El alcance del proyecto incluye la construcción de un concentrador de 140 mil toneladas por día, e instalaciones relacionadas conectadas a una nueva instalación portuaria, una planta desalinizadora, así como ductos para elevar el agua y concentraductos para llevar el concentrado de cobre al puerto, ambos con una extensión de unos 165 kilómetros.
La fase dos de Quebrada Blanca, considera una producción anual de 275 mil toneladas de cobre y más de 7.700 toneladas de molibdeno en concentrados para los primeros cinco años de operación. La intensidad de capital considerada, equivale a menos de US$ 16.000 por tonelada, puntualizaron.
Las ganancias atribuibles a los propietarios de la controladora alcanzaron US$ 64,9 millones frente a los US$ 43,5 millones registrados en igual período de 2025. Es decir, un salto del 49,1%.
En el Ciclo 2026 de Conversaciones Entre Códigos, los abogados Paola Cifuentes y Rodrigo Guzmán también participaron en el panel que analizó el nuevo mapa regulatorio que se configura en materia ambiental.
Un levantamiento de Buk muestra que incluso entre las compañías de 200 o más trabajadores, que estarán obligadas a reportar indicadores, prácticamente la mitad nunca ha realizado el ejercicio.
El período de prueba se extenderá por seis meses y tendrá, por ahora, sólo carácter ambulatorio. La infraestructura es la primera de un proyecto de desarrollo en materia de centros asistenciales y estará dotada de tecnología de punta para exámenes, atenciones médicas y servicios ambulatorios.