La Comisión Europea (CE) propondrá mañana la
mayor reforma de las reglas de la unión económica y monetaria desde
su creación hace una década, incluido un nuevo régimen de sanciones
destinado a impedir que se repitan crisis de deuda como la griega o
burbujas inmobiliarias como la de Irlanda y España.
Pese a las resistencias que está suscitando la idea de las
sanciones en algunos gobiernos, el Ejecutivo de la UE seguirá
adelante con su plan de introducir multas que hagan "creíble" la
exigencia de disciplina fiscal y crecimiento sano.
Bruselas tiene prácticamente cerrados los textos de sus seis
propuestas legislativas -cinco reglamentos (de aplicación inmediata)
y una directiva (ley-marco)- en los que ha venido trabajando desde
mayo, cuando la crisis de la deuda en Grecia estuvo a punto de
sepultar a la Eurozona entera.
Esa crisis desveló serias deficiencias en las actuales reglas de
gobernanza económica, tal y como se plasman en el Pacto de
Estabilidad y Crecimiento (PEC).
Según ha explicado hoy un alto funcionario de la CE, la reforma
se basa en tres principios: la prevención, la vigilancia no sólo del
déficit sino también de los grandes desequilibrios macroeconómicos,
y la aplicación de medidas correctoras "creíbles".
A su vez, esos tres principios se desarrollan en tres pilares.
El primero consiste en una modificación del Pacto de Estabilidad
encaminada a reforzar la vigilancia fiscal, para prevenir a tiempo
desviaciones catastróficas del déficit como en el caso griego.
A diferencia de lo que ocurría hasta ahora, además del umbral de
déficit (3% del PIB) la Comisión quiere tomar en consideración el
criterio de deuda pública (60% del PIB) a la hora de evaluar la
salud presupuestaria de un estado.
El segundo de los pilares lo constituye la vigilancia de los
desequilibrios macroeconómicos y de las divergencias de
competitividad.
Se trata con ello es de evitar la aparición de burbujas como las
que han agravado la crisis en Irlanda y España, donde las finanzas
públicas eran saludable, pero la expansión insostenible del crédito
y del sector inmobiliario terminó disparando el déficit.
El tercer pilar consiste, precisamente, en un mecanismo
horizontal de aplicación "eficaz", en el que se recogen las
sanciones para los miembros de la Eurozona.
Antes incluso de superar el límite de déficit del 3% del PIB, un
estado puede verse sancionado, si se desvía del objetivo de
equilibrio presupuestario a medio plazo.
En ese caso deberá constituir un depósito, generador de
intereses, por un montante de hasta un 0,2% de su PIB.
Si, por el contrario, no toma las medidas adecuadas, la UE le
abrirá un procedimiento formal por déficit excesivo, y el depósito
dejará de producir intereses recuperables.