El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Agencia Internacional de Energía (AIE) señalaron que trabajarán en conjunto para responder al impacto económico de la guerra en Irán.
Las organizaciones acordaron compartir datos, coordinar asesoría de política y movilizar a actores relevantes para apoyar a los países que lo necesiten, según una declaración conjunta emitida el miércoles. También evaluarán las posibles necesidades de financiamiento de los países.
“El impacto es sustancial, global y altamente asimétrico, afectando de manera desproporcionada a los importadores de energía, en particular a los países de bajos ingresos”, según un comunicado de los jefes de las tres instituciones.
El conflicto en Medio Oriente ha interrumpido las cadenas de suministro globales y ha presionado a algunas economías en desarrollo, elevando los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes, mientras aumenta la preocupación por la inflación de alimentos. El crudo Brent se transaba en torno a US$ 100 por barril el miércoles, cerca de un 40% más alto del precio exhibido antes del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
Las cadenas de suministro de helio, fosfato, aluminio y otros commodities también se han visto afectadas, señalaron los líderes, al igual que el transporte aéreo.
Más allá de la disrupción energética, el alza en los precios de los alimentos y fertilizantes está afectando a algunos países desde Medio Oriente hasta América Latina, con economías de bajos ingresos en riesgo de inseguridad alimentaria, advirtió el FMI en una publicación de blog el lunes. La interrupción del suministro de nutrientes para cultivos desde el Golfo ocurre justo cuando comienza la temporada de siembra en el hemisferio norte, amenazando las cosechas durante el año.
El conflicto y su impacto económico serán sin duda un tema clave cuando los responsables de política se reúnan en los encuentros de primavera del FMI y el Banco Mundial entre el 13 y el 18 de abril.