Controversia generaron las declaraciones del director del Servicio Civil, Pedro Lea-Plaza, quien en entrevista con Diario Financiero señaló que es partidario de elevar de las actuales 12 a 130 las llamadas “balas de plata”, referidas a la facultad para designar directamente a directores de servicios en un gobierno entrante. Esto con el objetivo de que la administración entrante se pueda instalar con mayor rapidez y así desplegar su plan de gobierno desde que asume.
Tres exdirectores nacionales del Servicio Civil manifestaron su rechazo a tal medida. El exdirector del organismo entre 2022 y 2025, Felipe Melo, sostuvo que “esta idea de aumentar muy sustantivamente, multiplicando por más de 10 las balas de plata, me parece que no tiene asidero”.
Explicó que “en la administración pública, en el servicio público todos podemos compartir el principio de la eficiencia. Sin embargo, uno no solamente busca instalar las autoridades al más breve plazo o con la mayor rapidez, sino que también busca otros objetivos más complejos, por ejemplo, garantizar plena competencia de los elegidos para sus cargos, como es también construir legitimidad social”.
Agregó que “no es lo mismo que una autoridad llegue a ejercer un puesto de manera directa o elegido de manera directa, que haberlo hecho a través de un proceso que también le da garantía a sus pares, le da garantía a su equipo. Eso es garantizar también que llegue a ejercer el puesto con liderazgo al interior de su institución”.
Planteó que “si pensáramos que todas las instituciones públicas se dirigen por gente nombrada a dedo, lo cierto es que le estaremos haciendo un flaco favor a los 23 años ya de servicio público de Servicio Civil, porque lo que ha permitido precisamente es construir confianza en las autoridades de los servicios públicos”.
Melo, quien dirigió el Servicio Civil durante el gobierno del Presidente Gabriel Boric, manifestó que “no están los tiempos para grandes modificaciones, sobre todo en un sistema que funciona razonablemente bien, sino que son más bien son pequeños nuevos avances que hacen que el sistema se siga construyendo mancomunadamente y siga funcionando. Ojalá cada vez mejor”.
El también exdirector del Servicio Civil entre 2014 y 2018, Rodrigo Egaña, sostuvo que “me parece insólito, es rarísimo que una persona que preside el Consejo de ADP plantee una suerte de suprimir el sistema”.
Y recordó que “se llegó a los 12 cargos de libre designación después de una larga evaluación que se hizo de una norma que tenía originalmente el sistema de ADP de los cargos provisionales y transitorios, donde el gobierno entrante nombraba un provisorio que podía participar en el concurso y asumía con pleno derechos hasta que el concurso se hiciera, pero eso se prestaba para un blanqueo inaceptable” y hubo un acuerdo unánime en el Parlamento para suprimir eso y dejar en 12 los nombramientos de libre disposición presidencial.
Afirmó que “lo que propone el actual director es suprimir los procesos de selección de jefes de servicio por ADP, al subir de 12 a 130, es querer que el Presidente que llega nombra a quien quiera y se volvería a la situación que teníamos antes de que existiera el Servicio Civil, que acordémonos se crea luego de una larga crisis política como la del MOP-GATE gracias al famoso acuerdo Insulza-Longueira de 2003”.
Quien también fuera director del Servicio Civil entre 2025 y 2026, Pedro Guerra, sostuvo que el ampliar el número de balas de plata “afectaría una política pública que se ha sostenido en estos 23 años y que si bien hay un problema con la continuidad de los altos directivos las propuestas para mejoras han ido por el lado de perfeccionar la fundamentación de las remociones” pero no subir el número de balas.
Señaló que “este sistema se crea luego de una crisis de corrupción y confianza de la ciudadanía precisamente para suplir un déficit que había en el nombramientos directos de los gobiernos por razones políticas” y refuerza que “cualquier cambio requiere una modificación legal” y considera muy difícil que prospere una idea de este tipo.