Según el plan, la FIFA crearía "FIFA Forward Enterprise" para supervisar las operaciones comerciales y la organización de eventos.
La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) y la de Asia (AFC) también lanzaron el miércoles duras críticas al plan, afirmando que se enteraron de la propuesta de venta de participaciones de la FIFA a través de los medios de comunicación y no por canales oficiales.
Infantino, que se presenta a la reelección como presidente de la FIFA el año que viene, presentó la medida como un impulso a la "democratización" mundial de este deporte al ampliar el acceso a su generosidad financiera.
El plan ofrece a las federaciones acceso a US$ 20 millones en financiación inmediata para proyectos especiales y a subvenciones adicionales de US$ 20 millones o más en los ciclos cuatrienales posteriores, un enorme aliciente para las naciones pequeñas y emergentes que dependen de la FIFA para la mayor parte de sus ingresos.
La riqueza europea
La FIFA ya genera miles de millones de dólares en ingresos procedentes de derechos de transmisión, patrocinios y otros acuerdos comerciales, y se espera que supere su objetivo de US$ 13.000 millones para el ciclo cuatrienal que concluyó con el reciente Mundial e incluyó el Mundial de Clubes del año pasado.
Sin embargo, esas cifras palidecen en comparación con las riquezas generadas por el fútbol europeo. La UEFA informó en febrero de que sus competiciones de clubes de élite generaron 4.400 millones de euros (US$ 5.000 millones) solo en la temporada 2024/25.
Las competiciones de fútbol de todo el continente generaron más de 40.000 millones de euros en el mismo periodo, y las "Cinco Grandes" —la Premier League, la Bundesliga, LaLiga, la Serie A y la Ligue 1— representaron algo más de la mitad de esa cantidad, según indicó Deloitte en su reporte anual sobre las finanzas del fútbol.
La FIFA lleva mucho tiempo luchando por desplazar el centro de gravedad financiero del fútbol fuera de Europa, que en su día dominó la composición de este organismo rector y el control sobre su joya de la corona: la Copa del Mundo.
El expresidente de la FIFA João Havelange llevó a cabo con éxito una campaña para ampliar la Copa del Mundo y otorgar mayor influencia a África, Asia y América Latina a través de una coalición política de naciones más pequeñas.
Competiciones más grandes
Los sucesivos dirigentes de la FIFA han llevado más allá el legado del brasileño Havelange, siendo Infantino el último en impulsar la reciente Copa del Mundo, que este año pasó de 32 a 48 selecciones.
Infantino afirmó que la idea de un Mundial de 64 equipos se debatió la semana pasada, después de que la Conmebol, el organismo rector del fútbol sudamericano, impulsara una ampliación para la edición del centenario en 2030.
La propuesta provocó una respuesta mordaz por parte del presidente de La Liga, Javier Tebas, quien afirmó en una entrevista con el periódico italiano La Gazzetta dello Sport que la FIFA está "destruyendo" el fútbol.
Infantino ya había intentado anteriormente comercializar los activos de la FIFA atrayendo inversión externa. Un plan para ampliar el Mundial de Clubes, presentado por un consorcio liderado por SoftBank en 2018, nunca llegó a cuajar tras la feroz reacción de la UEFA.
No obstante, al igual que Havelange y su sucesor, Sepp Blatter, Infantino se apoyará en el respaldo mayoritario de las 211 federaciones miembro de la FIFA, más que en Europa, para impulsar su agenda de capital riesgo .
"Si eres un país del Sur global, cuyas competiciones de fútbol no están obteniendo los actuales flujos de oro que, digamos, obtienen las competiciones europeas, esto podría resultar muy tentador", declaró el miércoles a Reuters Eric Windholz, profesor asociado de la facultad de Derecho de la Universidad de Monash.