El canciller alemán, Friedrich Merz, respaldó la creación de un fondo público de pensiones al estilo sueco que invertiría una parte de los salarios de los trabajadores en los mercados de capitales, como parte de una amplia propuesta para reformar el cada vez más costoso sistema de jubilaciones del país.
Merz, expresidente de la filial alemana de la gestora estadounidense BlackRock, afirmó el martes: “Los escandinavos lo han hecho, así que nosotros también lo haremos”.
La iniciativa forma parte de las propuestas elaboradas por un grupo de expertos y parlamentarios encargados por el canciller de encontrar formas de contener el aumento del gasto en pensiones —que representó el 41% de todo el gasto social en 2024— y, al mismo tiempo, estabilizar los niveles actuales de las jubilaciones.
Según la propuesta, una cotización individual obligatoria equivalente al 2% de los salarios “sería administrada de manera centralizada e invertida en los mercados de capitales”.
El objetivo es contribuir a que, en el largo plazo, los niveles de las pensiones “vuelvan a aumentar significativamente”.
La medida sería una novedad para los alemanes, tradicionalmente adversos al riesgo y partidarios del efectivo, que han mostrado más reticencia que otros europeos a utilizar los mercados de capitales para invertir sus elevados niveles de ahorro.
Funcionarios del Gobierno señalaron que el sistema basado en capital será diseñado de manera que las pensiones estén garantizadas y sigan aumentando incluso en caso de una crisis financiera severa equivalente a la de 2007.
“Parte de ese dinero podría invertirse en proyectos de infraestructura”, dijo al Financial Times Jens Südekum, economista que asesora al Gobierno. “Esta es una gran oportunidad para superar tanto los déficits como las deficiencias de los mercados de capitales europeos, que carecen de estos grandes fondos de inversión”.
La reforma previsional de Merz forma parte de una transformación más amplia del Estado de bienestar alemán de la posguerra, que también incluye el seguro de salud y el sistema de cuidado de personas mayores.
Estos esfuerzos han resultado complejos para el canciller y su Gobierno, que enfrenta bajos niveles de popularidad, lo que ha intensificado las tensiones entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su socio menor de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD).
Sentado junto a la ministra del Trabajo del SPD, Bärbel Bas, el martes, Merz afirmó que las recomendaciones constituyen un “concepto integral que solo funciona en su totalidad” y que la coalición acordó “implementar por completo”. Bas señaló que el Gobierno espera aprobar la reforma este año.
En distintos países europeos, recientemente en Francia y Reino Unido, las reformas previsionales han resultado políticamente controvertidas y han obligado a los Gobiernos a retroceder.
El sistema alemán de reparto enfrenta déficits crecientes: 16,5 millones de integrantes de la generación del baby boom se jubilarán de aquí a 2036, mientras que solo 12,5 millones de nuevos trabajadores ingresarán al mercado laboral, según el Instituto de Investigación Económica de Colonia.
En 2024, el Gobierno destinó 118 mil millones de euros para cubrir los déficits del sistema, equivalente a cerca de una cuarta parte del presupuesto federal total. Según economistas, esa proporción podría duplicarse hasta alcanzar el 50% durante las próximas dos décadas.
Otras recomendaciones incluyen vincular la edad legal de jubilación —actualmente fijada en 67 años— a la expectativa de vida del país y eliminar los incentivos a la jubilación anticipada. La comisión propuso que por cada año adicional de expectativa de vida, las personas trabajen ocho meses más.
Los expertos también sugirieron elevar la edad —actualmente de 64 años— a partir de la cual quienes hayan cotizado durante 45 años pueden jubilar con el total de sus beneficios. Es probable que los sindicatos se opongan a esta medida.
Si bien la comisión bipartidista alemana no logró unanimidad respecto de todas las propuestas, sí consiguió un amplio consenso, lo que debería limitar posibles fricciones y controversias, según Südekum, asesor del ministro de Finanzas Lars Klingbeil, quien además es copresidente del SPD.
Entre las medidas propuestas también figura la incorporación al sistema previsional obligatorio de los funcionarios públicos y parlamentarios, que actualmente están exentos de realizar cotizaciones.