Las ventas de chips de inteligencia artificial H200 de Nvidia a China siguen a la espera de la aprobación final de Washington, casi dos meses después de que Donald Trump autorizara las exportaciones, mientras el gobierno de EEUU realiza una revisión de seguridad nacional antes de conceder las licencias a clientes chinos.
Según personas familiarizadas con las conversaciones, los clientes chinos no están cursando pedidos de chips H200 a Nvidia hasta que quede claro si podrán obtener las licencias o qué condiciones se les impondrán.
En diciembre, el director ejecutivo Jensen Huang logró un acuerdo clave con el presidente estadounidense, lo que despertó expectativas de que Nvidia pudiera volver pronto a un mercado que, según el propio Huang, podría valer hasta US$ 50.000 millones anuales.
Nvidia había instruido a su cadena de suministro a aumentar la producción de chips H200 ante una expectativa de demanda “muy alta” por parte de clientes en China.
Sin embargo, la implementación de ese acuerdo se ha empantanado. Algunos proveedores han pausado desde entonces la producción de componentes clave del H200, mientras Washington y Beijing se toman su tiempo para aprobar las ventas.
Cuando Trump aceptó permitir que Nvidia exportara chips H200 a China, ordenó a su administración realizar una revisión de seguridad nacional para asegurar que las licencias de exportación incluyeran condiciones adecuadas.
En enero, el Departamento de Comercio emitió una normativa que flexibilizó las restricciones para exportar el H200 a China, pero exigió que los departamentos de Estado, Defensa y Energía revisaran cada licencia.
De acuerdo con una persona al tanto de la situación, el Departamento de Comercio ya completó su análisis. No obstante, varias fuentes con conocimiento de las discusiones interinstitucionales señalaron que el Departamento de Estado está presionando por imponer restricciones más duras, con el fin de dificultar que China utilice los chips H200 de maneras que socaven la seguridad nacional de EEUU.
Una de las fuentes indicó que la postura del Departamento de Estado está generando frustración en Nvidia. “State lo está haciendo muy difícil”, afirmó.
El acuerdo alcanzado en diciembre —que también se aplica al rival de Nvidia, AMD— permite a EEUU quedarse con un 25% de las ventas e introduce criterios estrictos para la aprobación de las licencias.
Entre ellos se incluye la exigencia de que la mitad de todos los envíos se destinen a clientes estadounidenses, además de revisiones obligatorias por laboratorios de prueba independientes con base en EEUU y requisitos de reporte sobre el uso final de los chips.
Más allá de estas restricciones iniciales, personas cercanas al proceso señalaron que existen múltiples factores adicionales a considerar, entre ellos si las empresas chinas pueden garantizar a Nvidia que sus chips no serán utilizados en beneficio del ejército chino.
“El Departamento de Estado tiene una profunda experiencia en evaluar si y cómo las empresas chinas podrían usar estos chips para apoyar a los servicios de defensa e inteligencia de China”, dijo Chris McGuire, senior fellow en China y tecnologías emergentes del Council on Foreign Relations.
“Si State está planteando preocupaciones sobre las implicancias de seguridad nacional de aprobar estas licencias, eso demuestra que existen riesgos reales y significativos asociados a ellas. Sería irresponsable ignorar esas preocupaciones”, agregó McGuire, quien anteriormente fue un alto experto en controles de exportación del Departamento de Estado.
El proceso ha sido más complejo que una evaluación de licencias habitual debido al enfoque inédito adoptado por Trump, quien primero accedió a conceder las licencias y luego pidió a su equipo definir las condiciones, explicó una persona familiarizada con la postura del Departamento de Estado.
Huang realizó el año pasado un intenso lobby ante la Casa Blanca para revertir las históricas prohibiciones de exportación, advirtiendo que estas darían ventaja a competidores locales como Huawei. Este argumento ha sido descartado por muchos expertos estadounidenses en seguridad nacional. El acuerdo de Trump con Nvidia representó un giro drástico en la política de EE.UU. y fue recibido con resistencia por parte de sus propios partidarios.
El H200 es uno de los chips de inteligencia artificial más avanzados de Nvidia, aunque aún se encuentra una generación por detrás de su hardware más reciente, Blackwell.
El acuerdo ha sido recibido con cautela en Beijing. Según personas con conocimiento de sus planes, los reguladores chinos han discutido permitir a un grupo acotado de empresas tecnológicas un acceso limitado para comprar el H200, pero las condiciones específicas aún no han sido definidas, a la espera de ver si EE.UU. concede finalmente las licencias de exportación.
Los grupos tecnológicos chinos tampoco podrán enviar el H200 a centros de datos fuera del país, lo que frustra sus ambiciones globales. Compañías como Alibaba y ByteDance actualmente acceden a los chips de IA de Nvidia fuera de China mediante el arriendo de capacidad en centros de datos de terceros. La posibilidad de construir sus propias instalaciones con chips H200 que cumplan con la normativa ampliaría sus opciones y reduciría la dependencia de estos intermediarios.
Las empresas chinas están preparando planes alternativos para asegurar el acceso a chips de inteligencia artificial, dado que no pueden depender de que grandes volúmenes del H200 ingresen al país, señalaron las fuentes.
En una llamada con analistas el martes, la directora ejecutiva de AMD, Lisa Su, confirmó que la compañía aún está a la espera de las licencias estadounidenses para enviar su propio chip MI325X en el marco del acuerdo alcanzado en diciembre.
Nvidia, AMD y el Departamento de Estado declinaron comentar.