La existencia o no de un diálogo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a las hostilidades en curso se instaló como una duda y no como una certeza durante este lunes. Esto, a propósito de mensajes contradictorios de cada lado del conflicto que tiene en vilo el suministro energético global.
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, marcó un quiebre respecto a la retórica beligerante reciente, afirmando a primera hora de la mañana que su país e Irán han sostenido “conversaciones muy positivas y productivas” en los últimos días, enfocadas en lograr “una resolución completa” de la guerra en Medio Oriente, según publicó en su red social Truth Social.
En ese contexto, el mandatario señaló que, dado el “tenor y tono” de las negociaciones en curso, instruyó postergar por “cinco días” cualquier ataque militar contra plantas eléctricas e infraestructura energética iraní, medida que quedará sujeta al desarrollo y éxito de las reuniones que continuarán durante la semana.
Más tarde, especificó que, por la parte estadounidense, las negociaciones las están llevando a cabo desde el domingo el enviado de la Casa Blanca al Medio Oriente, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner.
En esa oportunidad, antes de partir de Florida hacia Memphis, el mandatario recalcó: “Hemos mantenido conversaciones muy, muy sólidas. Veremos a dónde conducen. Tenemos puntos de acuerdo importantes, diría que casi todos (...) Lo único que digo es que estamos ante una posibilidad real de llegar a un acuerdo”.
EEUU e Irán “han mantenido, durante los últimos dos días, conversaciones muy positivas (...) He instruido al Departamento de Guerra postergar cualquier ataque militar contra plantas eléctricas e infraestructura energética iraní por un período de cinco días”. Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Sus palabras calaron en el mercado (revisar página 8), donde celebraron las palabras de Trump, que posponen el ultimátum que lanzó el sábado, cuando amenazó con “destruir” las centrales eléctricas iraníes si Teherán no reabría completamente el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, que vencía la noche de este lunes.
Frente a esa advertencia de Washington, la República Islámica puso sobre la mesa cuáles serían las represalias, asegurando que atacaría infraestructura estadounidense en el Golfo, incluidas las instalaciones de energía y desalinización, así como entidades financieras que apoyaran el presupuesto militar de EEUU y tengan bonos del Tesoro.
Los desmentidos de Irán
Pese a que las noticias generaron un rápido alivio en los mercados, medios estatales iraníes citaron rápidamente a funcionarios del régimen que negaban que hubieran conversaciones en desarrollo, mientras afirmaban que Trump había cedido “tras la firme advertencia de Irán”.
Más tarde, el presidente del parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, aseguró a través de X que “no se han celebrado negociaciones con EEUU”. Además, señaló que el pueblo iraní “exige el castigo total y humillante de los agresores. Todos los funcionarios respaldan firmemente a su Líder y a su pueblo hasta que se logre este objetivo”.
Ghalibaf, quien ha ganado prominencia en el marco de los asesinatos dirigidos a la cúpula iraní, había sido señalado en la prensa estadounidense como uno de los posibles interlocutores de Washington.
The Wall Street Journal, en tanto, consignó que a la cabeza de las negociaciones de la República Islámica estaba Abbas Araghchi, el ministro de Relaciones Exteriores iraní. Sin embargo, esta última institución también negó la existencia de ese diálogo, aunque sí destacó que hay iniciativas regionales que buscan una desescalada del conflicto.
“Sí, existen iniciativas de países de la región para reducir las tensiones, y nuestra respuesta a todas ellas es clara: no somos quienes iniciaron esta guerra, y todas estas solicitudes deben dirigirse a Washington”, declaró el ministerio de Relaciones Exteriores, según la emisora estatal IRIB.
“No se han celebrado negociaciones con EEUU”, indicó la autoridad que ha ganado notoriedad tras los múltiples asesinatos de la cúpula de la República Islámica. Agregó en X que el pueblo iraní “exige el castigo total y humillante de los agresores”. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del parlamento iraní
Mediadores
Justamente, AP constató que Turquía y Egipto declararon haber dialogado con las partes en conflicto, lo que constituye la primera señal de una mediación coordinada por parte de las potencias regionales.
Por otra parte, de acuerdo a Financial Times, Pakistán se habría ofrecido como mediador, en conversaciones que sostuvieron el domingo el jefe de su ejército, Asim Munir, con Trump, y el lunes el primer ministro paquistaní, Muhammad Shehbaz Sharif, con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian.
Paralelamente a las opciones de diálogo entre iraníes y estadounidenses, los aliados de estos últimos en el esfuerzo de guerra en curso, los israelíes, siguen concentrados en los ataques a la República Islámica.
De hecho, una hora después de que Trump dijera que Estados Unidos detendría los ataques contra las centrales eléctricas y la infraestructura energética de Irán, la Fuerza Aérea israelí publicó en X el comienzo de “otra oleada de ataques dirigidos contra la infraestructura del régimen terrorista iraní en Teherán”.