Un grupo de inversionistas de alto patrimonio, principalmente family offices, está comenzando a mirar un segmento poco habitual dentro de sus carteras: proyectos habitacionales acogidos al programa DS19 del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu).
Aunque el mercado inmobiliario aún atraviesa un proceso de ajuste, algunos inversionistas de este segmento están optando por destinar recursos a desarrollos con demanda sólida y menores riesgos de comercialización, privilegiando estabilidad por sobre rentabilidades elevadas.
Bajo ese escenario, la inmobiliaria Patagonland estructuró dos proyectos habitacionales DS19 -uno en Quilpué y otro en Osorno- mediante sociedades independientes integradas por la propia empresa y un reducido grupo de inversionistas.
Según explicó a DF el gerente general de la firma, Diego Errázuriz, cada iniciativa cuenta con cuatro accionistas. “Son familias que nos acompañan hace muchos años, en inversiones en diferentes proyectos inmobiliarios”, sostuvo.
Dichos inversionistas no acceden a los beneficios propios del DS19 ya que su participación se circunscribe al desarrollo de los proyectos.
Hasta las UF 2.500 pueden costar las viviendas de los proyectos.
Estas dos iniciativas pertenecían originalmente a la inmobiliaria Pacal y fueron adquiridas por Patagonland.
Según Errázuriz, ambos desarrollos registraban un nivel de avance acotado y Patagonland será la encargada de concluir su construcción.
El proyecto que está ubicado en Quilpué, inició las obras y contempla 233 viviendas de dos y tres dormitorios.
Mientras que el desarrollo de Osorno considera 206 unidades y hoy se encuentra en proceso de cierre de contratos con la constructora, con el objetivo de iniciar su ejecución hacia fines de 2026.
Al tratarse de proyectos acogidos al DS19, las viviendas tienen precios fijos.
De acuerdo con la clasificación del Minvu, el segmento “vulnerable” el valor alcanza las UF 1.300 (cerca de $ 51 millones); para el segmento “emergente”, UF 1.500 (aproximadamente $ 59 millones); y para el “medio”, UF 2.500 (alrededor de $ 99 millones).
Consultado por el atractivo financiero de este tipo de iniciativas, Errázuriz sostuvo que “de alguna manera estos son proyectos de baja rentabilidad, pero también en un mercado con una demanda bastante más profunda”.
A su juicio, la principal fortaleza radica en el equilibrio entre riesgo y retorno. “Entonces, lo que uno hace es un balance entre riesgos que son asociados a la venta, y los retornos que a veces son más acotados”, afirmó.
Errázuriz agregó que ambos proyectos cuentan con una buena ubicación, acceso a servicios y se emplazan en ciudades donde existe una demanda relevante por este tipo de viviendas, factores que, a su juicio, respaldan la comercialización de las unidades.
Además de los indicadores tradicionales de retorno, como la relación riesgo-precio, sostuvo que los inversionistas encuentran un incentivo adicional en este tipo de desarrollos, como por ejemplo, colaborar en reducir el déficit habitacional que actualmente enfrenta el país.
UF1.300 comienza el precio de las viviendas bajo el DS19.
La apuesta de Patagonland
Si bien la inmobiliaria ya había participado anteriormente como inversionista en proyectos DS19, esta es la primera vez que asumió el rol de gestor y estructurador de este tipo de iniciativas.
Para ello, la inmobiliaria se asesora de Eva Gestores, firma especializada en este segmento y cuya plana ejecutiva está integrada por exejecutivos de la inmobiliaria Ecomac, ligada al biministro de Economía y Minería, Daniel Mas.
De acuerdo con Errázuriz, su entrada a este negocio busca entregar mayor certeza respecto de la construcción y término de proyectos que ya cuentan con demanda, facilitando el acceso a viviendas y contribuyendo al desarrollo de los barrios.
“Un valor especial es poder colaborar con familias que hace mucho tiempo esperan porque se termine su vivienda”, aseguró.