Pese al turbulento inicio geopolítico de 2026, el mercado parece funcionar sin aspavientos. Con alzas y caídas en las bolsas, en lo que los analistas califican como “comportamiento bursátil normal”, las miradas se dirigen hacia factores tradicionales, como nuevos reportes económicos en EEUU o el devenir del recorte de tasas de la Reserva Federal.
“Hasta ahora no ha impactado mucho a los mercados. Ha sido un comienzo de año decente, especialmente en el lado del crédito”, afirmó a DF la portfolio manager de Oaktree Capital Management, Danielle Poli.
Para la fundadora y gestora del principal fondo de la firma, “Oaktree Global Credit”, si bien la situación aún se mantiene en una etapa temprana de su desarrollo, no ve “que esto impacte los fundamentos de las compañías en las que estamos invertidos ni la capacidad del crédito de seguir generando buenos ingresos y ser un amortiguador de volatilidad en un período como este”.
“Seguimos observando la situación (en Venezuela), pero necesita evolucionar más antes de involucrarnos de alguna forma”.
- ¿Ve oportunidades?
- La volatilidad política ya la vimos en la primera mitad del año pasado con los aranceles, lo que terminó siendo una buena oportunidad para comprar algunos activos con descuento. Y en la segunda mitad del año vimos volatilidad relacionada con la inteligencia artificial (IA).
Tal vez en 2026 sea más volatilidad política, pero ya la hemos tenido con guerras en curso o una elección muy importante en EEUU. El mercado ha sido bastante resiliente y sigue siéndolo. Sin embargo, el futuro es desconocido.
- ¿Y en Venezuela?
- La economía venezolana ha estado devastada durante años. La emisión pública disponible se limita a los bonos soberanos y a deuda de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), ambos en default. No hay más emisiones corporativas.
Seguimos observando la situación (en Venezuela), pero necesita evolucionar más antes de involucrarnos de alguna forma.
Rol de deuda privada
Respecto de la deuda en 2026, Poli aseguró estar “cautelosamente optimista”.
“Las valorizaciones en crédito están más equilibradas de lo que han estado en años, y hoy los retornos son significativamente más altos que, incluso, en períodos de tasas de interés ultra bajas”, destacó.
Dentro de los drivers que que impulsarán los rendimientos este año, se encuentra “una ola más grande de fusiones y adquisiciones y de nuevas emisiones”, proyectó.
Asimismo, añadió una tendencia que se consolidó en el mercado: la convergencia entre la deuda privada y la pública. “Históricamente han sido mercados distintos y separados, pero se han ido asentando en una relación simbiótica entre sí”, apuntó.
- ¿Cómo se demuestra?
- Las compañías ahora pueden acceder a ambos mercados y elegir cuál es mejor para ellos para emitir su deuda. El crédito privado también ha jugado un rol importante cuando el mercado público se ha cerrado, como en 2022.
Y este año, en particular, vimos que las compañías en el mercado público refinanciaron su deuda en el mercado privado, y éste refinanció al público en proporciones similares, por primera vez.
Ambos mercados realmente están trabajando juntos.
- ¿Cómo responde a las alarmas que han surgido en el segmento?
- No hay algo sistémico. Creo que es natural tener algunos problemas de crédito, y la gente parece olvidar que la tasa promedio de default es de 3% o 4%, incluso para los mercados públicos.
Quizás, la mayor concentración de ellas recientemente habla de la competencia y de la demanda por crédito privado, y quizás, también de la falta de disciplina al hacer las inversiones o falta de rigor en el análisis (de algunos actores del mercado).