El precio del dólar caía un poco más este martes gracias a los últimos precios al consumidor de Estados Unidos, cuyos indicadores subyacentes resultaron ser algo más suaves de lo previsto.
La paridad local caía $ 2,1 hasta los $ 883,7 a media mañana, tras borrar el ligero aumento que mostraba justo antes de conocerse los datos inflacionarios, según los datos de Bloomberg.
Esto viene en línea con los movimientos internacionales. El dollar index abandonó sus ganancias y el bono del Tesoro estadounidense a dos años, sensible a las expectativas de política monetaria, perdía alrededor de 2 puntos base.
El IPC de diciembre subió 0,3% mes a mes, y con ello la tasa de inflación se mantuvo en 2,7% anual, sin sorpresas para el mercado. Pero el IPC subyacente -que excluye alimentos y energía, componentes más volátiles- registró 0,2% y 2,6% en las respectivas comparaciones, ambas una décima por debajo de lo esperado.
¿Cambio de rumbo?
En tanto, el mercado derivado local dio signos de que podría haber llegado a un punto de inflexión en términos del posicionamiento off-shore, que había estado aumentando desfavorablemente para el peso chileno, pese a que este se ha apreciado con fuerza en el último tiempo.
La abultada posición neta de los extranjeros contra el peso se redujo en cerca de US$ 1.500 millones sólo el pasado viernes, quedando en unos US$ 7.800 millones. Es el mayor movimiento vendedor de moneda extranjera en un sólo día desde al menos principios de 2022, que es cuando comienza este registro en el monitor del Banco Central.
Y quedan por recoger los movimientos del lunes. El dólar-peso inició la semana con una fuerte caída a mínimos de dos años, ya que la investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal dio un golpe al billete verde en todos lados, por las preocupaciones sobre la independencia del principal banco central del planeta. Las ventas de Hacienda contribuyeron a hacer del peso chileno una de las divisas más fortalecidas.