La segunda vuelta presidencial en Perú, que enfrenta a Keiko Fujimori con Roberto Sánchez, se encamina a un desenlace estrecho y, con ello, la moneda del vecino país, el sol, enfrentará una nueva prueba: mantener su histórica estabilidad en medio de una elección polarizada.
Al cierre del viernes, el sol bajó hasta 3,389 unidades por dólar, moviéndose al ritmo de las señales electorales, pero conserva una condición poco habitual en América Latina. Según el economista de LarrainVial Research, Francisco de la Cerda, la moneda registra niveles de volatilidad similares a las asiáticas y menores que sus pares regionales.
Desde 2000, el sol acumula una apreciación de 3,1%, frente a depreciaciones de 74% del peso chileno; 83% de la moneda mexicana; 91% del peso colombiano y 185% del real brasileño.
La explicación, dijo De la Cerda, obedece a una mezcla de institucionalidad, reservas y política cambiaria.
3,1% se ha apreciado el sol desde 2000.
“Flotación sucia” y el banco central
El país opera bajo un régimen denominado “flotación sucia”, donde el Banco Central de Reserva del Perú interviene comprando o vendiendo divisas, para suavizar movimientos bruscos, sin intentar modificar la tendencia del tipo de cambio.
“La autoridad monetaria claramente ha sido exitosa en este objetivo”, sostuvo De la Cerda.
Al 9 de junio, el banco central de Perú informó que las reservas internacionales netas llegaron a US$ 100.214 millones, equivalentes a cerca de 28% del Producto Interno Bruto. Para LarrainVial, esa acumulación, que en 2000 representaba 12,9% del PIB, respalda la capacidad de intervención ante presión cambiaria.
A eso se suma la credibilidad del ente rector. De la Cerda destacó la autonomía constitucional de la entidad y la figura de su presidente, Julio Velarde, quien lleva casi dos décadas al mando del banco, como pilares de una institucionalidad que ha sobrevivido a varios ciclos de inestabilidad política.
Pero estabilidad no significa inmunidad. De la Cerda recordó que, tras la elección de Pedro Castillo en 2021, el sol se depreció cerca de 18%, mientras otras monedas de la región se apreciaban frente al dólar.
El economista de la Universidad Autónoma de Coahuila, Luis Sánchez, lo resumió así: “Eso no quiere decir que no se mueva ante la coyuntura política. Claro que lo mueve. Y lo hemos visto en en estas dos semanas”.
De cara al resultado actual, hay dos escenarios. Una victoria de Sánchez implicaría continuidad en las fricciones entre Ejecutivo y Congreso, riesgo de políticas populistas y deterioro fiscal, según LarrainVial. Mientras que un triunfo de Fujimori podría reducir la tensión y abrir espacio a reformas proinversión, aunque no “asegura el fin de la inestabilidad política”, sostuvo la firma chilena.