Por Ignacio Rojas
, enviado especial a Madrid
“Estamos viviendo el día a día de nuestras inversiones y la verdad es que ahora sólo esperamos no seguir perdiendo más dinero”, afirma un apesadumbrado inversionista que recorre los desolados pasillos de la Bolsa de Madrid y presta especial atención al tablero de la rueda. Asegura poseer más de 12 mil títulos de un banco del cual prefiere no dar el nombre y sostiene que la situación financiera se puede hacer insostenible durante los próximos meses de mantenerse esta tendencia bajista del selectivo español. “Europa y especialmente Estados Unidos han ido recuperando terreno y mejorando en estos primeros meses del año, pero acá en España nadie quiere tomar riesgos mayores”, plantea.
Su lamento no es más que uno de los muchos que se escuchan por estos días en la plaza bursátil española. Con un repliegue superior al 13% en 2011, el IBEX 35 parece estar lejos de recuperar la banda de los 10 mil puntos que registraba antes de desencadenarse la crisis en Grecia.
Más aún, durante los tres primeros meses de 2012 el selectivo español es el único de los principales mercados mundiales que continúa en terreno negativo. Bolsas como la alemana incluso anotan ganancias por sobre el 20%, similar al desempeño que registra el Nikkei japonés y el Bovespa brasileño.
Otro inversionista, jubilado hace 10 años, comenta que tiene la gran mayoría de sus fondos para la vejez en la renta variable, por lo que su principal preocupación es “perder muy fácilmente el dinero de toda una vida de trabajo por ineficiencia de algunos e irresponsables políticas de los países europeos”. Y eso que su capital ya podría haberse reducido entre 15% y 20% en el último año.
Entre el temor y la cautela
En el mercado financiero español el diagnóstico es igual de pesimista que para los angustiados inversionistas retail.
Para analistas de corredoras, en este momento no existen argumentos técnicos que permitan tomar una posición compradora con ciertas garantías de cara al mediano y largo plazo. Lo anterior se sustenta fundamentalmente en la persistente lateralidad que ha mostrado desde julio pasado el IBEX, meses en los que ha oscilado en un rango entre 7.500 puntos y 9.300 puntos, con la banca y el sector eléctrico como papeles especialmente golpeados.
Para el analista de mercados de GVC Gaesco, Juan José Berrocal, esta incertidumbre bursátil no permite asumir mayores riesgos. Así, plantea que “hasta no tener la confirmación del selectivo por encima de la cota 9.930 puntos, no cancelaríamos la directriz bajista iniciada en el año 2008”.
Pero si el panorama actual es negativo, no se descarta que con el paso de los meses la situación pueda decaer aún más. Así, Berrocal sostiene que en caso de generarse un quiebre de la banda de las 7.500 unidades, esto significaría una señal de franca debilidad que tendrá importantes connotaciones bajistas para el mercado en general.
Otro analista explica que el IBEX mejorará sólo si las reformas estructurales aseguran las bases para un mayor crecimiento en el mediano plazo y comienza a alejarse el riesgo regulatorio que afecta a algunos sectores.