La debilidad de los mercados bursátiles durante la semana, fomentados por la incertidumbre sobre el destino de la economía griega y el pobre desempeño de EEUU -que en agosto no fue capaz de crear puestos de trabajo- terminaron por llevar a la baja la cotización del petróleo, ante el temor de que la demanda caiga en el futuro cercano.
Así, el crudo WTI -que en Chile es utilizado como referencia para establecer el precio de los combustibles- acumuló en la semana una caída de 1,89%, cerrando las operaciones de hoy en US$ 87,27.
Esta baja se produjo a pesar de que el miércoles el oro negro logró anotar un avance importante de 3,43%, cuando los mercados aún estaban a la expectativa del anuncio de Obama del plan de estímulo al empleo. Éste finalmente fue presentado ayer, con un presupuesto de US$ 447.000 millones.
La incertidumbre sobre la economía griega, cuyo plan de rescate fue aprobado este miércoles por el Tribunal Constitucional de Alemania, volvió a crecer hoy tras conocerse un rumor -desmentido por el gobierno heleno- de que ese país podría declararse en default durante el fin de semana. Esto finalmente desplomó las bolsas europeas, y con ello también la confianza de los inversionistas en una pronta recuperación económica.
Otro de los efectos negativos sobre la producción de crudo fue el paso del huracán Irene, que aunque no tuvo las repercusiones que se esperaban, sí detuvo por varios días las operaciones de las plataformas petroleras en el Golfo de México. Cabe recordar que Irene es sólo la primera tormenta tropical en llegar a tierra, en el comienzo de la temporada de huracanes.