EuroPlant Chile no vende frutas ni hortalizas. Su negocio está un paso antes en la cadena agrícola. La empresa produce almácigos para agricultores y también comercializa insumos como cintas de riego, mallas y mantas térmicas, una línea que ya representa cerca de 30% de su operación.
La firma de capitales españoles llegó a Chile en 1998 y comenzó operando en la Región de Valparaíso. Hoy produce entre 140 millones y 150 millones de plantas de almácigos al año, con cobertura desde Arica hasta Angol. De ese total, cerca de 50 millones corresponden a la industria del tomate para salsa, mientras que el resto se concentra en hortalizas como sandía, melón, pepino y pimiento.
Con esa escala, la compañía está reforzando su presencia en el norte. Su apuesta más reciente está en el Valle de Azapa, en Arica, donde compró un terreno de 8 mil m2 para consolidar una operación que incluye oficinas, bodega y punto de venta para atender a agricultores de la zona. La inversión bordeó US$ 1 millón.
El gerente y representante legal de EuroPlant Chile, Jean Paul Merlet, explica que la decisión respondió al crecimiento de la demanda local y al espacio que la compañía vio para acercarse a agricultores medianos y pequeños. “Nos dimos cuenta que era un potencial de venta tremendo, o sea, empezamos a ver que las ventas subieron” señaló.
Jean Paul Merlet, gerente y representante legal de EuroPlant Chile.
Azapa como punto de venta y relación con agricultores
La operación en Azapa no funciona como centro productivo, sino como una base comercial. Desde ahí la empresa toma pedidos, vende insumos y fortalece su relación con los productores del valle, una zona clave para cultivos.
Sin embargo, EuroPlant ya tenía presencia en Arica desde antes. Primero enviaba plantas en cajas y camiones, luego se instaló en el Valle de Lluta en 2007 y en 2019 se trasladó a Azapa, donde partió arrendando una bodega. Finalmente, el año pasado compró el terreno donde hoy opera su nueva base.
La firma atiende actualmente a más de 1.500 clientes en Arica. Según Merlet, la relación con los agricultores ha sido clave para introducir nuevas tecnologías en la zona, desde plantas injertadas hasta mallas, cubiertas plásticas y sistemas de riego.

El salto productivo del tomate
El ejecutivo sostiene que la agricultura ariqueña ha cambiado fuerte en las últimas dos décadas. En 2009, EuroPlant organizó la primera feria agrícola de Arica, instancia que se realizó durante siete años consecutivos y donde mostró tecnologías de fertirriego, plantas injertadas y cultivos bajo malla. Ese proceso, dice, ha impactado directamente en la productividad del tomate.
“Ellos (los agricultores de la zona) producían entre 100, 120 toneladas por hectárea. Hoy están produciendo entre 280 y 300 toneladas por hectárea y esto en gran parte por toda la tecnología que se ha ido adaptando en el tiempo”, afirmó.
El avance, sin embargo, también abrió un nuevo problema para los agricultores. La mayor productividad ha elevado los volúmenes disponibles y en algunos periodos, ha generado sobreoferta y presión sobre los precios.
En ese escenario, las exportaciones de tomate a Argentina han ayudado a aliviar parte de la oferta. Según explicó el ejecutivo, ese mercado comenzó a abrirse hace dos o tres años, luego de problemas sanitarios que golpearon la producción argentina. “Argentina ha sido una buena salida, pero evidentemente no puede absorber todo el exceso de oferta que a veces se genera”, señaló.

El desafío comercial del norte
Para EuroPlant, el principal desafío de la agricultura ariqueña ya no está solo en producir más, sino en ordenar mejor la oferta. El diagnóstico de la empresa es que en la zona se logró subir fuerte los rendimientos y sacar fruta de buena calidad. El punto débil hoy está en la venta, porque cuando todos producen al mismo tiempo se genera sobreoferta y los precios caen.
Merlet sostiene que el mercado agrícola local está muy atomizado, con muchos productores tomando decisiones de manera individual. Eso hace que, en ciertas épocas, la producción choque con la de otras zonas, como la Región de Valparaíso, afectando los precios. “En productividad, yo creo que la gente del norte tiene que sentirse orgullosa”.

Berries, genética y nuevas tecnologías
Mientras consolida su presencia en hortalizas, EuroPlant está abriendo una nueva línea de crecimiento en berries. La empresa comenzó hace cuatro años a trabajar en propagación de plantas de frutilla, arándanos y frambuesa y ya ha enviado plantas de frutilla a Brasil, Corea y México para pruebas con sus variedades.
La apuesta no se limita a producir plantas. La compañía también está trabajando en desarrollo varietal, con ensayos para identificar variedades que se adapten mejor a los climas de Chile, con mejor postcosecha y mejor desempeño productivo. En Quillota, EuroPlant cuenta con una estación de ensayo donde prueba variedades junto a agricultores y asesores.
Sumado a eso, mantiene un laboratorio con tecnología PCR y un equipo fitopatológico para detectar enfermedades de manera temprana, tanto en sus almácigos como en campos de clientes.
La firma también está ampliando capacidades en Lluta, San Pedro y en la Región de Valparaíso, con más invernaderos, oficinas y mejoras operativas para consolidar mercados donde ya tiene presencia.