La zona de fondeo de Arica se ha consolidado como un punto de interés inusualmente relevante para la geopolítica energética global. Desde marzo de este año, el buque petrolero "Sauri" se mantiene a la gira frente a las costas de la Región de Arica y Parinacota, a la espera de descargar combustible destinado al mercado boliviano.
El navío, que navega bajo bandera de Camerún, no es un actor regular del mercado marítimo. Según el portal War Sanctions del gobierno ucraniano, el buque está vinculado a la "flota fantasma" de Rusia, dedicada a transportar crudo y derivados desde los mares Báltico y Negro evadiendo el embargo y los topes de precios del G7+. Por este motivo, el "Sauri" arrastra sanciones de Reino Unido, la Unión Europea, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Suiza.
Infraestructura local bajo presión
El destino final del cargamento es la Terminal Sica Sica, una instalación portuaria ubicada en territorio chileno, pero operada por la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Esta estación marítima y su conexión al Oleoducto Sica Sica-Arica (OSSA II) constituyen la principal arteria para las importaciones marítimas de hidrocarburos de Bolivia, país que carece de litoral.
La operativa en la costa ariqueña, sin embargo, se ha visto ralentizada. Aunque la estación marítima boliviana suele enfrentar cierres preventivos debido a la inestabilidad climática y las constantes marejadas en la macrozona norte, las razones de la demora del "Sauri" aún no han sido aclaradas por YPFB.
Pese al hermetismo de la empresa portuaria, que no ha emitido comentarios, la instalación se mantiene activa con otros proveedores. Actualmente, el petrolero "Grace Leon", procedente de Estados Unidos, se encuentra realizando faenas de descarga. En contraste, naves como el "Swift" y el "Odyssean" comparten el escenario del "Sauri" y acumulan más de dos meses a la gira en la costa de Arica, a la espera de poder descargar.
Un historial de naves sancionadas en el norte
La llegada de buques de la red paralela rusa a las costas de Arica ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en un patrón operativo, impulsado por la urgencia de Bolivia por combatir su escasez de combustible. Las revisiones de las operaciones portuarias en la zona evidencian una seguidilla de arribos de naves bajo sanciones internacionales durante el año pasado.
Este historial registró un hito en junio de 2025, cuando los petroleros "Sky Rider", "Prometei" y "Mishell" fondearon en Arica a la espera de operar en la terminal boliviana. Meses más tarde, en octubre, la situación se repitió con la llegada a la región de los tanqueros "Symphony" y "Beast", los cuales lograron desembarcar su combustible exitosamente en las instalaciones de Sica Sica.
Mercado al contado
El uso intensivo de la infraestructura en Arica para recibir crudo ruso responde a un giro estratégico de Bolivia. En 2024, Rusia comenzó a suministrar diésel al país andino enviando al menos 190 mil toneladas como parte de la expansión de Moscú hacia Latinoamérica tras las sanciones occidentales.
A esto se suma un cambio regulatorio clave: a finales de abril, el gobierno boliviano aprobó un decreto que permite a YPFB realizar compras directas en el mercado internacional al contado (spot), eliminando intermediarios.
Esta flexibilidad choca con un escenario internacional complejo. Tras el estallido del conflicto en Irán a mediados de febrero, los precios del combustible se han disparado, llevando a los operadores a priorizar las transacciones spot por su mayor margen de ganancia. Esto ha generado disrupciones logísticas a nivel global, con tanqueros rusos desviados a mitad de ruta desde Brasil y otros a la deriva desde el Báltico, un nivel de incertidumbre naviera que hoy tiene su reflejo directo en la bahía de Arica.