La petrolera estatal boliviana Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) anunció una inversión de US$ 9,8 millones en la Zona Portuaria de Arica, donde opera la terminal Sica Sica, instalación estratégica para la importación de crudo y combustibles hacia Bolivia.
El anuncio fue realizado por el gerente general de YPFB Transporte, Óscar Guzmán, quien detalló que los recursos estarán enfocados principalmente en el proyecto Reversa Ossa 2, iniciativa que conecta mediante un oleoducto la terminal marítima de Arica con la localidad boliviana de Charaña.
La inversión forma parte de un plan mayor de US$ 50 millones que ejecutará este año YPFB Transporte, subsidiaria encargada de la administración de gasoductos y oleoductos en Bolivia.
“Las inversiones se realizarán en el proyecto Reversa Ossa 2”, señaló Guzmán, agregando que el proyecto plantea un desafío “al tratarse de una operación en el extranjero”.
Terminal clave para el abastecimiento boliviano
La terminal Sica Sica, ubicada en Arica, es uno de los principales puntos de ingreso de combustibles hacia Bolivia. Desde allí se reciben hidrocarburos importados que luego son enviados por ductos hacia territorio boliviano.
Las autoridades bolivianas han acelerado las inversiones en infraestructura energética en medio de problemas de abastecimiento y cuestionamientos por la calidad de los combustibles, situación que en los últimos meses ha generado protestas de sectores ligados al transporte.
A comienzos de abril, el Gobierno boliviano denunció la existencia de una “mafia internacional” dedicada al robo, adulteración y sabotaje de gasolina y diésel, operación que, según La Paz, tendría redes en Chile, Argentina y Paraguay y habría generado pérdidas cercanas a los US$ 150 millones.
Acercamiento bilateral
El anuncio también ocurre en un contexto de mayor acercamiento político entre Chile y Bolivia, pese a que ambos países no mantienen relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1962, salvo el período entre 1975 y 1978.
Según autoridades bolivianas, los gobiernos de ambos países han impulsado espacios de cooperación bilateral enfocados en temas económicos y logísticos, incluyendo mejoras para la importación de combustibles hacia Bolivia desde puertos chilenos. Es así, como la operación en Arica se ha consolidado como una infraestructura relevante para la seguridad energética boliviana, especialmente ante la creciente presión sobre la cadena de suministro de combustibles en el país altiplánico.