La Central Hidroeléctrica Rulcahue retomó parcialmente sus trabajos de construcción este lunes, luego de que la Dirección del Trabajo (DT) decidiera levantar parte de la suspensión que afectaba las obras desde el 4 de noviembre.
La decisión de la autoridad laboral se concretó tras una visita de inspección y la revisión de antecedentes técnicos presentados por la empresa contratista CFHEC, donde se constató que se han subsanado tres de las cuatros observaciones que motivaron la paralización original.
Este reinicio de actividades coincide con un avance en materia de relaciones laborales. La compañía informó que se alcanzó un acuerdo con el sindicato Siteco —una de las dos agrupaciones movilizadas— respecto a demandas salariales y de turnos.
Shao Chenxi, gerente de Asuntos Comunitarios de Rucalhue Energía, valoró el avance y señaló que, paralelamente, se encuentran trabajando para resolver la última observación pendiente de la DT. "Tenemos la convicción de que este proyecto es vital para el país y su transición energética, además de ser un motor económico para la región", afirmó el ejecutivo.
El trasfondo de la fiscalización y el rol de Sintec
La suspensión de las obras no fue un hecho administrativo aislado, sino el punto cúlmine de una serie de tensiones que escalaron hasta involucrar a los ministerios del Trabajo, Interior y Energía. La intervención de la DT respondió a denuncias graves presentadas por el Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de Construcción (Sintec), agrupación que acusó falencias críticas en la ejecución del proyecto a cargo de la contratista China First Highway Engineering Co. Ltda. (CFHEC).
Entre las irregularidades que detonaron la paralización del 4 de noviembre se encontraban cuestionamientos sobre el cumplimiento de la norma sísmica chilena en estructuras de hormigón, la operación de una planta de hormigón interna sin las certificaciones de calidad adecuadas y la ausencia de medidas de seguridad industrial básicas. La Seremi del Trabajo del Biobío, Sandra Quintana, lideró una mesa de trabajo intersectorial para condicionar el reinicio de faenas a la corrección verificable de estos hallazgos, proceso que hoy permite esta reapertura parcial.
Si bien el acuerdo con Siteco descomprime el escenario, la situación con Sitec mantiene aristas pendientes. La agrupación ha cifrado en montos millonarios las exigencias para la nivelación de sueldos, denunciando brechas salariales injustificadas entre trabajadores que desempeñan las mismas funciones, un punto que sigue siendo materia de monitoreo por parte de la autoridad.
Inversión estratégica bajo control estatal chino
La Central Rucalhue, emplazada entre las comunas de Santa Bárbara y Quilaco, constituye una pieza relevante en la matriz de inversión extranjera en la región. El proyecto contempla una inversión total de US$ 350 millones para la construcción de una central de pasada con una potencia instalada de 90 MW y una generación media anual estimada de 465 GWh.
La propiedad de la iniciativa recae en Rucalhue Energía SpA, filial del gigante conglomerado China International Water & Electric Corp (CWE). A su vez, CWE es subsidiaria de China Three Gorges Corporation, la corporación estatal célebre por la construcción de la presa de las Tres Gargantas, la mayor hidroeléctrica del mundo. El grupo asiático adquirió el proyecto en 2018 a la empresa brasileña Atiaia Energía, cinco años después de que este ingresara al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
Para el Ejecutivo, la reactivación de este proyecto es estratégica. La obra ha sido destacada como un componente vital del Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, diseñado para dinamizar la economía local y absorber mano de obra tras el cierre de la Siderúrgica Huachipato.
Historial de seguridad y oposición ambiental
El desarrollo de Rucalhue ha debido sortear desafíos de alta complejidad más allá de lo laboral. En abril de 2022, el proyecto sufrió uno de los atentados más graves registrados en la zona, cuando un grupo de desconocidos irrumpió en las faenas y quemó 51 vehículos y maquinaria, hecho que motivó protestas diplomáticas sobre la seguridad para los capitales chinos en Chile.
Asimismo, la empresa ha enfrentado una sostenida oposición de comunidades indígenas y grupos ambientalistas, preocupados por la afectación de sitios de significación espiritual y especies nativas. No obstante, en mayo de 2024, la compañía obtuvo los permisos de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) para la intervención de especies protegidas como el Naranjillo y el Guindo Santo, validando técnicamente la viabilidad ambiental de la construcción que hoy busca retomar su ritmo.