Alarma ha causado en la Región del Maule el crítico estado de las aguas del Lago Vichuquén, cuyos elevados niveles de contaminación incluso han resultado mortales para decenas de mascotas, y puesto en duda el futuro de los miles de veraneantes que cada año pasan sus vacaciones en las tradicionales viviendas a sus orillas.
Pero el pintoresco lago de la provincia de Curicó no es el único cuerpo de agua en Chile que está pasando por una compleja situación. Al contrario, los elevados niveles de contaminación y el acelerado deterioro de la calidad de las aguas es más bien el cuadro común para los activos lacustres del país. Así lo advirtió al menos el diputado Jorge Saffirio, exmilitante del Partido Demócrata Cristiano y representante por La Araucanía, quien alertó que también está en riesgo el futuro de los lagos Villarica, Caburgua y Calafquén.
En el marco de una sesión especial de la Cámara, el parlamentario advirtió que si no se adoptan medidas urgentes el deterioro seguirá extendiéndose, lo que no solo plantea el riesgo de un desastre ecológico, sino que también negativas consecuencias para la calidad de vida de la población y un severo golpe a las perspectivas del comercio y el turismo asociados a estos hitos geográficos. Apuntando a la proliferación de construcciones irregulares, Saffirio declaró que “Vichuquén es un síntoma de una enfermedad nacional. Si no detenemos las construcciones ilegales y la descarga de residuos hoy, mañana no tendremos lagos que proteger en el sur de Chile”.
Durante la misma sesión parlamentaria, la Cámara aprobó un proyecto de resolución presentado por el diputado por la Región del Maule, Roberto Celedón, para exigir medidas urgentes al gobierno.
Villarica, Caburgua y Calafquén
La semana pasada se celebró en el sector de Pucón una nueva edición de la tradicional carrera de triatlón conocida como Ironman, pese a las críticas sobre la situación del Lago Villarica, que a mediados de 2018 fue declarado zona saturada por el Ministerio de Medio Ambiente, ya que, al igual que el Vichuquén, presenta una condición de eutrofizicación. Esto significa que, más allá de episodios puntuales de contaminación, el lago ha perdido su capacidad para equilibrar sus niveles de nutrientes, lo que a su vez impulsa la proliferación de algas y cianobacterias que consumen el oxígeno del agua afectando a la fauna del lugar.
Pese a ello, y luego de una breve suspensión, a comienzos de diciembre, la Seremi de Salud volvió a habilitar a fines del mes pasado las playas de Pucón para el uso de bañistas. Desde el 15 de diciembre y durante todo el verano, las autoridades estarán tomando muestras tres veces a la semana para resguardar la salud de los bañistas.
Un importante papel en el futuro del lago juegan las empresas salmoneras, que según el plan de descontaminación impulsado por el gobierno deberán aportar cerca de US$ 35 millones para este propósito.
Aunque el Calafquén no presenta actualmente un cuadro de saturación, como el Vichuquén y el Villarica, diversas organizaciones ciudadanas han elevado el debate sobre la regulación de las embarcaciones a motor, luego de que las restricciones para este tipo de vehículos fueran anuladas por la Corte Suprema en 2023.
Mientras que en el caso del lago Caburgua, el principal riesgo no se relaciona la contaminación, sino a la preocupación por la drástica caída en los niveles del agua que se vienen registrando desde 2010, con retrocesos de cientos de metros.