Ana Botín no deja de sorprender. Esta semana hizo una movida estratégica y financiera muy audaz para hacerse un espacio en el mercado estadounidense.
En octubre de 2024 sorprendía con el desembarco de Openbank, su banco digital, decisión clave y también estratégica que le permitió ofrecer servicios financieros digitales a consumidores de todo el país por primera vez, saliendo así del núcleo donde estaba enraizado con su red física tradicional concentrada en el noreste de EEUU.
Su estreno lo hizo con una cuenta de ahorros de alto rendimiento (high-yield savings account) con tasas competitivas para atraer depósitos rápidamente. Y la apuesta funcionó. Un año después, al celebrar su primer aniversario, Openbank ya había superado los US$ 6.000 millones en depósitos.
Este martes volvió a sorprender, al anunciar la compra de Webster Bank por US$ 12.200 millones. La operación la están llevando a cabo Centerview Partners, Goldman Sachs y Bank of America Europe DAC como asesores financieros. A nivel legal, el banco se apoya en Estados Unidos en Davis Polk & Wardwell LLP y, en España, en su bufete de cabecera Uría Menéndez.
El deal involucra el pago en efectivo del 65% y el restante con un intercambio de acciones, lo que obligará a la entidad a hacer un aumento de capital de unos US$ 3.500 millones. En una conferencia con analistas, la presidenta del Santander, aseguró que se compensará con la recompra de más de US$ 5.000 millones.
Tras conocer el mercado la operación, las acciones de Webster subieron en Bolsa un 9%, hasta US$ 71,95, por el contrario, las acciones de Santander en Wall Street cayeron 6,36%, hasta US$ 12,23.
La apuesta por el noreste
Ana Botín fue clara al explicar el objetivo tras la adquisición; de hecho, la calificó como “estratégicamente clave para nuestro negocio”.
Con la compra de Webster, el Santander busca complementar su negocio en EEUU, donde actualmente está enfocado en financiamiento de automóviles a través de Santander Consumer Finance y en banca minorista a través de Openbank.
Webster Bank concentra la mayor parte de su negocio en el segmento minorista (80%) y en banca de empresas y es el mayor banco con sede en Connecticut por depósitos. El banco indicó en un comunicado que la operación "une dos entidades muy complementarias y permitirá ampliar de forma significativa la escala, la base de depósitos y las capacidades de Santander en el mercado americano”.
Pero veamos la posición con la que queda. El deal lo eleva al top 10 bancario minorista por activos en el mercado estadounidense y le permite ubicarse entre las cinco primeras entidades por depósitos en los principales estados del noreste de EEUU, que es el territorio en el que Santander quiere crecer. "El noreste de EEUU equivale a todo Reino Unido", dijo Botín en la conferencia con analistas.
Asimismo, el banco busca elevar su rentabilidad en el país, con el objetivo de alcanzar un RoTE (retorno sobre capital tangible) del 18% para el año 2028, frente al 10% que registraba antes de la compra.
Un gran atractivo de Webster es su división HSA Bank, líder en cuentas de ahorro para la salud, que genera depósitos de bajo costo y alta estabilidad.
Santander prevé que la operación aporte sinergias por US$ 800 millones, unos US$ 480 millones en sedes y otros gastos fijos, y más de US$ 300 millones por la integración tecnológica. Además, espera alcanzar una rentabilidad en torno al 18% en Estados Unidos en 2028, lo que le permitiría estar entre las 25 entidades más rentables del sector bancario estadounidense.
Esta operación también permite al Santander escalar posiciones en el ranking de la banca europea por activos totales, para ubicarse en la cuarta posición, ya que lo deja con un tamaño de 1,93 billones de euros.
El francés BNP Paribas es el líder de este ranking con un tamaño total de 2,59 billones de euros. El número dos, con 2,4 billones, es el banco inglés HSBC y el tercero es Crédit Agricole, que cerró el año pasado con un balance total de 2,37 billones de euros.
En la quinta posición, tras el Santander se ubica Barclays, seguido del francés BPCE. En el séptimo lugar está Société Générale (Francia) y en la octava posición el suizo UBS.
El equipo
Para capitanear esta etapa de expansión, Ana Botín ya tiene el “dream team”. El diario Expansión de España explica que el organigrama de Santander USA, la sociedad que agrupa todos los negocios del grupo en EEUU, seguirá encabezado por Tim Ryan, actual presidente no ejecutivo. Está al frente de la filial desde hace doce años y fue uno de los primeros contratos que realizó Ana Botín cuando asumió la presidencia del grupo en 2014.
Christiana Riley, es la CEO de Santander USA, y se mantendrá en el equipo que liderará la nueva etapa de crecimiento. Aterrizó en Santander hace cerca de tres años como responsable de Norteamérica para la coordinación de EEUU y México. El pasado año, asumió el negocio en EEUU tras la salida del grupo de Tim Wennes.
También era primera ejecutiva de Santander Bank, el antiguo Sovereign y donde se integrarán todos los negocios de Webster, este cargo lo cederá a John Ciulla, actual CEO de Webster, quien reportará al directorio de Santander USA.
Luis Massiani, director general y de operaciones (COO) de Webster, asumirá el cargo de COO tanto de Santander USA como de la banca comercial de Santander Bank, con responsabilidad para liderar el proceso de integración y con dependencia de Riley y de Ciulla.
Ciulla, Massiani y otros dos directores de Webster entrarán en el directorio de Santander USA, integrado ahora por quince miembros.
Todos ellos serán los encargados de hacer que la apuesta de Ana Botín rinda frutos y no corra la suerte de otros bancos europeos que han tenido un mal historial en la banca minorista estadounidense. BBVA, BNP Paribas y HSBC son un ejemplo de ello.