Realidad versus expectativas. La temporada de resultados comenzará en pleno la próxima semana con los reportes de los principales bancos y dos de las principales tecnológicas. JPMorgan, BofA, Goldman Sachs, Citi, Wells Fargo (martes 14), Morgan Stanley, Blackrock, ASML (miércoles 15) y TSMC (jueves 16) publican sus balances al inicio de una temporada en la que dominan expectativas récord.
El primer trimestre, las empresas del S&P 500 reportaron un crecimiento de 29,4% en sus utilidades, muy por encima del 15,2% que esperaba el mercado. El consenso de las proyecciones del London Stock Exchange Group (LSEG) apunta a un alza de 23,4% en el segundo trimestre, marcando dos períodos consecutivos por encima de 20%.
Estimaciones más altas significan una vara más exigente. Ahí está el ejemplo de Levi Strauss. Sus utilidades y ventas crecieron incluso por encima de lo esperado, y la firma elevó su guía para todo el año, pero no lo suficiente para evitar que la acción cayera 5% tras presentar sus resultados.
No solo en Estados Unidos. En Corea del Sur, Samsung Electronics apostó por dar al mercado un adelanto de su reporte. Las cifras preliminares mostraron un aumento de 19 veces en sus utilidades, y aun así sus acciones cayeron, arrastrando con ellas al sector de semiconductores.
FactSet reporta que los analistas subieron en 3,4% la estimación de utilidades por acción para el trimestre entre marzo y junio, el mayor incremento durante un trimestre desde 2021, cuando lo habitual es que la reduzcan.
El turno de la banca
No es casualidad que sean los bancos quienes inicien la temporada en firme. Más allá de sus propios balances, sus cifras funcionan como un diagnóstico de la economía real. La demanda por crédito, la salud de las carteras, el estado del consumo y de la inversión son varias de las señales que analizará el mercado.
Tres preguntas por contestar. La primera es si el consumidor estadounidense sigue endeudándose. La segunda es cuánto ganaron los bancos en su negocio de trading ante la volatilidad del trimestre. Y la tercera, más incómoda, es la exposición al crédito privado, un rincón del mercado que mantiene preocupado al mercado.
Semiconductores, el otro test
Pero no son los bancos los que preocupan al mercado. Son las tecnológicas, y la próxima semana reportan dos de las más importantes. ASML publica sus cifras el miércoles 15. TSMC lo hará el jueves 16.
En el caso de ASML, su monopolio en las máquinas litográficas para fabricar chips y semiconductores avanzados le da un atractivo base para los inversionistas que quieren participar del boom de la inteligencia artificial (IA). Los analistas esperan que la empresa reporte un aumento de 75,38% de sus utilidades respecto al mismo trimestre del año pasado. Pero superar las expectativas puede no ser suficiente. Las acciones de ASML han caído tras seis de los últimos ocho reportes. En el segundo trimestre de 2025, la acción cayó más de 8%.
En esta ocasión, a pesar de las expectativas optimistas, la alta valoración de sus acciones hace más difícil un escenario de nuevas alzas. El ratio precio/utilidad es de 58 veces sus resultados históricos.
En el caso de TSMC, la empresa ha acostumbrado a sorprender a los inversionistas. Las expectativas apuntan a un alza de 32% de los ingresos y de 52% de las utilidades. El mercado querrá saber cómo TSMC, la principal fundidora de semiconductores del mundo, está enfrentando la demanda. Las proyecciones de inversión también serán clave para mantener el entusiasmo del mercado.
Inflación, inflación
El resto de la agenda nos mantendrá concentrados en EEUU. El informe del IPC de junio llegará el martes 14, en conjunto con el inicio del testimonio semestral de política monetaria de la Fed ante el Congreso.
En esta edición pueden leer más sobre el ajuste de las expectativas del mercado en torno a los siguientes pasos de la Fed. Para mantener vigentes las apuestas de una pausa, y no de un alza de las tasas de interés, será clave que la tasa de inflación arroje la lectura que espera el mercado: una variación mensual de -0,1% y una tasa anual de 3,9%. Se trataría de una clara desaceleración, que se espera como consecuencia de la acelerada caída del precio de los combustibles tras la firma del memorándum de entendimiento entre EEUU e Irán.
Más importante será la lectura de la inflación subyacente (sin alimentos ni energía). El índice marcó su tercera alza consecutiva en mayo para llegar a 2,9%. Si no hay señales de desaceleración o, peor, la tasa subyacente sigue acelerándose, el mercado interpretará que hay razones que justifican un alza de tasas de interés tan pronto como en la reunión de septiembre. 