En Estados Unidos, hay una empresa que quiere cambiar la forma en que funcionan los restaurantes. Se llama Toast y, desde Boston, levantó una plataforma que combina software, pagos, gestión de operaciones y datos en tiempo real. Nació en 2011, salió a bolsa en 2021, tuvo inversionistas como Tiger Global y Greenoaks y hoy maneja casi 150 mil locales y procesa más de US$ 49.900 millones en pagos. Tiene una valorización de mercado de US$ 25,5 mil millones.
Los números del último trimestre fueron positivos. Ingresos recurrentes por US$ 1.900 millones (+31% interanual), utilidad neta de US$ 80 millones y ebitda ajustado de US$ 161 millones. Además, cerraron una alianza estratégica con American Express y acaban de lanzar su nuevo Toast Go 3, un dispositivo que mezcla inteligencia artificial y pagos móviles para agilizar la experiencia de los comensales.
Toast ya aterrizó en Australia, Reino Unido, Irlanda y Canadá, y sigue creciendo.
Y mientras Toast expande sus fronteras, en Chile, un grupo de emprendedores está intentando seguir sus pasos. Se trata de Toteat, fundada por René Marty, Sebastián Segura, Hugo Ovando y Arístides Benavente, que busca convertirse en el referente latinoamericano del gigante estadounidense.
Caida y repunte
En Avenida Vitacura, entre las torres Costanera Center y Titanium, están las oficinas de Toteat. Su logo naranjo y nombre son parecidos al de la startup norteamericana, pero sus fundadores aseguran al unísono que eso es sólo coincidencia.
Lo primero que se ve en el piso, después de pasar por una recepción, es una sala de muestras que replica un restaurante. En él se ven todos los servicios que ofrece Toteat, explica su CEO, Hugo Ovando. Una pesa inteligente, pantallas para recibir las comandas, tablets para los garzones, un tótem de autoservicio y máquinas de POS (para pagar con tarjeta) que están conectadas al software de la firma.
Aseguran que esa sala es clave para sumar nuevas ventas, ya que los clientes que los visitan pueden probar en vivo cada una de las funcionalidades que ofrecen.
“Toteat es una historia hasta antes de la pandemia y después de pandemia” explica Ovando. “Antes de la pandemia, estábamos principalmente en Chile y con un producto aún en formación, teníamos cerca de 900 clientes”, agrega. Cuando llegó el Covid, todo eso se desplomó. Pasaron de facturar US$ 500 mil anuales a perder casi el 100% de sus ingresos y tuvieron que reestructurar la firma. Despidieron al 80% del equipo y solamente quedaron cinco personas. Estuvieron al borde de la quiebra.
Sin embargo, a la larga eso les ayudó. “Nos dio un impulso posterior de crecimiento muy grande por básicamente tres razones”, explica Ovando. “Los restaurantes se vieron obligados a adoptar tecnologías para sobrevivir; tuvieron que adoptar sus formas de pago y un poco después se les obligó la factura electrónica. Entonces, lo que antes era ‘ok’ para los locales, después de la pandemia fue absolutamente imprescindible”, agrega.
Ese crecimiento los llevó a buscar alternativas de financiamiento. En 2022 cerraron una ronda de US$ 3,5 millones con el fondo puertoriqueño Morro Ventures, donde se sumaron también los inversionistas ángeles que ya habían apostado por Toteat: Nicolás Luksic Puga, Agustín Edwards y Cristián Varela.
Con ese capital salieron a probar su solución a otros países de la región. Abrieron operaciones en Colombia y México, donde hoy proviene más del 60% de los nuevos clientes. Eso sí, confiesa Ovando, ese camino no ha sido fácil y les ha costado elegir a los equipos correctos. “Ha sido lo más duro”, asegura.
En Chile son rentables, pero “para ser relevantes y tener una valoración interesante tienes que ser exitoso en la región, no solamente en Chile. Y no es un problema de fit de producto, ni de localización. El problema más grande es encontrar la gente correcta”, recalca el CEO. Su socio, Sebastián Segura, agrega que recién desde hace un año están con las personas adecuadas.
La ronda
Por ahora la estrategia parece estar funcionando. El año pasado facturaron US$ 6 millones, tienen un equipo de 140 personas “y crecemos en torno al 40% anual”, describe Segura. Tienen 4.500 clientes, de los cuáles un 60% son chilenos.
Su cliente objetivo ha cambiado, explican los socios de Toteat. Actualmente apuntan a las grandes cadenas (de hecho, Segura se levanta de esta conversación porque tiene un llamado importante con una cadena de pizzas) y eso les da más estabilidad. “Tenemos pocos clientes que se cambian de Toteat. Lo que sí pasa mucho, sobre todo en los clientes más bien pequeños, es que cierran su negocio. La probabilidad de sobrevivir de un restaurante pequeño no es superior a un año y medio”, dice Ovando.
Desde hace más de un año conversan con fondos de venture capital chilenos. Y uno de ellos es Taram Capital (inversionistas de Healthatom, SoyFocus y Regcheq, entre otros). Las conversaciones en un principio no eran con una ronda abierta, afirma el CEO, “pero estas conversas requieren una etapa de madurez, te empiezan a conocer, lo que tú les dices que vas a hacer tiene que empezar a tener consistencia en el tiempo”.
Hace tres semanas esas conversaciones se convirtieron en un ticket de inversión. Y junto a Taram, nuevamente invirtió Morro Ventures.
En total, Toteat levantó una ronda de US$ 7,4 millones.
El capital va a ser destinado para hacer crecer los equipos comerciales en cada país y para crear productos con inteligencia artificial. Si hay algo que tienen, dicen, son datos: procesan más de 100 millones de órdenes al año y tienen un GMV (valor total de las transacciones) de US$ 140 millones.
Su directorio está conformado por Ignacio Canals (fundador de Lemontech y Galgo), Cristián Varela (ex ChileFilms), Felipe Camposano (Taram), Cyril Meduña (Morro Ventures), Javier Aránguiz (PedidosYa), Clara Benavente (en representación de su papá, Arístides) y René Marty, uno de los fundadores.
- ¿La apuesta es hacer un exit a futuro con Toast?
- Más que buscar el exit, estamos mucho más preocupados de tomar posiciones de liderazgo en los mercados. Pero probablemente no va a ser Toast, va a ser de la mano de un Visma, KKR, un private equity. Aunque es nuestro referente en todo.
- ¿Han tenido acercamientos?
- Siempre, nos tocan la puerta constantemente. Pero queda mucho por hacer.