“Claramente no aprobé esa imagen… No es una buena foto mía (risas). Salgo con una cara de payaso… Aunque tengo que decirte, creo que hay otros restaurantes con el nombre Kevin Bacon de los que no recibo dinero (…) Voy a hablar con mi abogado”. Las palabras son del actor de Hollywood Kevin Bacon en el talk show Jimmy Kimmel Live!, en 2022, cuando se enteró de que en Argentina existía una hamburguesería con su nombre y rostro en el logo.
La reacción, finalmente, no traspasó la pantalla. Bacon no llamó a su abogado ni presentó demandas, como lo especularon algunos medios argentinos. Pero el efecto fue inmediato: la marca gastronómica fundada en 2018 por el emprendedor argentino Patricio Lescovich (38) explotó en popularidad y sus ventas se duplicaron en los tres locales que tenía en Buenos Aires.
Siete años después, la historia de Kevin Bacon ya no se escribe en Argentina. Tras una disputa con sus socios y el cierre de los locales allá, Lescovich apostó por cruzar la cordillera y relanzar su marca en Chile. El viernes de esta semana, Kevin&Bacon -con una “&” para evitar conflictos legales- debutó en el cuarto piso del Parque Arauco (ex Open Kennedy).
Esta es su historia.
No quiero Cajita Feliz
Lescovich conoce bien Chile. En 1994, cuando tenía 7 años, llegó a Santiago junto a su familia por el trabajo de su padre, quien entonces estaba ligado al rubro textil. Una vez acá, su profesión dio un giro y comenzó a representar a jugadores de fútbol. Los más destacados: Alexis Sánchez y David Pizarro.
Patricio, por su lado, no se fanatizó con el fútbol. Al contrario: lo que más recuerda de su infancia en Chile fue la llegada del fast food al país. “Incluso fui a esas instancias donde uno podía pasar a las cocinas McDonald’s y ver todos los procesos, estándares y la automatización con la que trabajan, y todo eso me empezó a cautivar”, cuenta. Nunca pidió la Cajita Feliz -“me parecía poca comida”, acota- sino que siempre le pedía a su mamá el Cuarto de Libra o la Big Mac. Esta última, la tiene tatuada en su brazo izquierdo.
Tras salir del colegio, Lescovich entró a estudiar gastronomía en un instituto en Buenos Aires. A la hora de hacer su práctica profesional, escogió un restaurante en Udine, Italia, donde su padre llevaba a jugadores que representaba del Club Udinese. En los seis meses que estuvo ahí, relata, notó que la vida gastronómica tradicional no era lo suyo: los horarios eran sacrificados y los sueldos muy bajos.
Ahí, dice, le picó el bichito de emprender.
Hola Kevin Bacon
Antes de Kevin Bacon, hubo varios intentos de negocios. De vuelta de Italia, Lescovich trabajó como bartender en Buenos Aires por un año, luego abrió un restaurante italiano junto a su padre en Vitacura –llamado Romanaccio– que duró seis meses; y aquí en la capital trabajó en la cocina y el salón del restaurante del Hotel W. También hizo cursos de administración. “Pensaba que con esas tres ‘patas’ podía estar más cerca de emprender”, dice.
En 2014, junto a su hermano, Patricio abrió el restaurante Italian Garlic en Palermo. El proyecto fue breve, dice, pero fue clave para aprender la operación de un negocio. Luego, en ese mismo local operaron una franquicia de hamburguesas, llamada Mi Barrio, donde aprendió “más de estandarización, de cómo hacer manuales para replicar proyectos”, dice.
Foto: Verónica Ortíz
En sus tiempos libres, Lescovich siempre estuvo atento a blogs, videos y a influencers de hamburguesas en EEUU y Argentina. Así descubrió que, en la jerga estadounidense, a veces a las hamburguesas con tocino se les decía “Kevin Bacon”. El nombre le quedó dando vueltas y, en 2018, junto a dos amigos del rubro bartender, lo materializó en su propia marca.
El pacto entre los tres, explica Lescovich, quedó así: él aportaría el know how, la marca y el producto; y sus socios el capital para echar a andar el negocio. Así, en noviembre de 2018, con una inversión de US$ 30 mil, Kevin Bacon abrió su primer local en Palermo. Su propuesta era el “fast good”: comida rápida, pero de mejor calidad. A los pocos meses ya vendían 300 hamburguesas por día y facturaban US$ 70 mil por mes. En un año, abrieron dos locales más.
¿Vegan Fox?
Lescovich siempre buscó innovar. En 2020, tras contactar a la marca chilena NotCo, Kevin Bacon se convirtió en “la primera hamburguesería en toda Argentina de tener la NotBurger”. El negocio explotó. Tanto así, que en un momento 40% de sus ventas eran veganas. Había una oportunidad latente. Y Lescovich la aprovechó: en 2021, junto a sus dos socios, abrieron Vegan Fox, la primera cadena de comida rápida vegana en el país. Fue un éxito: el primer mes facturaron casi US$ 100 mil.
El 2022 llegaron los conflictos. Ese año, dos grandes empresarios -dueños de las cadenas Sushi Club y Hell’s Pizza en Argentina- le ofrecieron franquiciar Vegan Fox. La idea, admite Lescovich, “lo sedujo”. Sus socios, en cambio, no pensaron lo mismo. “En ese momento, por la ambición y la inexpertise firmé un papel -que podía firmar porque era dueño- pero si mis socios no estaban de acuerdo no se podía ejecutar”, dice Lescovich. ¿El resultado? Lo dejaron fuera de la sociedad.
Pero no bajó los brazos. Y, de la mano de los dos empresarios, abrió Joy: otra cadena de comida rápida vegana que, pensada como franquicia, el primer año abrió cinco locales en Buenos Aires. El éxito no duró demasiado. La gente bajó su consumo de productos procesados y, a principios de 2024, comenzaron a cerrar locales. A la fecha, sólo queda uno que opera como franquicia. Lescovich ya no participa del negocio.
Pasajes a Chile
Un lunes de diciembre, dos turistas argentinas recorren el Parque Arauco. Buscan el nuevo local de Kevin Bacon. “Son influencers. Ellas conocieron el primer local de Kevin y quisieron venir a ver este”, explica Lescovich. No es casualidad: en Argentina todos sus locales cerraron en 2024, igual que el de Vegan Fox.
Traer la marca de hamburguesas a Chile no era el plan original. En 2023, junto a Pablo Gutiérrez (un excompañero de colegio) y Álvaro Ortíz (excuñado de Gutiérrez, y socio de Social Bar), evaluaron traer Joy al país, pero descartaron la idea luego de que el entonces Open Kennedy rechazara el proyecto. Entonces, reapareció Kevin Bacon. Hicieron un rebranding completo, inscribieron la marca -con la & para evitar problemas legales- y en 2024 obtuvieron luz verde de parte del gigante del retail.
Mientras construían su local -que implicó una inversión de US$ 100 mil- comenzaron a operar una dark kitchen y a participar de eventos con un food truck. La estrategia de ganar visibilidad funcionó y, a la fecha, acumulan 11 mil seguidores en Instagram.
Kevin Bacon debutó este viernes en Chile. A futuro, adelanta Lescovich, el plan es expandir la marca a través de un modelo que les permita a los socios gestionar la administración y operación de la marca, pero con inversionistas externos que financien las nuevas aperturas. Ya tienen pensado un segundo local en otro centro comercial de la capital.