Aunque el martes recién pasado, el presidente del Partido Nacional Libertario (PNL), exdiputado Johannes Kaiser había anunciado que por principios sus parlamentarios rechazarían el proyecto que autoriza un mayor endeudamiento del gobierno central. Sin embargo, este miércoles dejó en evidencia el drástico cambio de posición de la colectividad.
El Partido Nacional Libertario “no va a votar a favor de un aumento de deuda. Eso sería totalmente contrario a lo que son nuestros principios”, señaló el timonel libertario el martes; mientras que, menos de 24 horas después, el integrante libertario de la Comisión de Hacienda de la Cámara, Pier Karlezi, fue el encargado de hacer el anuncio del cambio de postura,
Karlezi atribuyó el giro de su colectividad a la “desastrosa gestión, en las finanzas, que se viene arrastrando hace bastante tiempo en Chile” y “por la imperiosa necesidad que tiene el gobierno de incurrir en una nuevamente en una deuda que nos aleja de la meta que se había autoimpuesto, hemos decidido por esta única vez y excepcionalmente apoyar la salida a buscar estos recursos fuera”, anunció.
¿Telefonazo?
¿Pero qué fue lo que medió para el giro tan radical en la postura del partido? Una conversación con el titular de Hacienda, según admitió el propio Kaiser que se tradujo en una negociación, que explicó Karlezi.
Este cambio de posición no es “gratis”, aseguró el legislador, sino que responde a un acuerdo alcanzado con el ministro de Hacienda, según el cual este último se comprometió “al congelamiento de cualquier reajuste al sector público, más allá de los reajustes por IPC, hasta que se cumpla la meta de ahorro fiscal impuesta en 1 punto estructural”, explicó el diputado.
Por su parte,
Kaiser complementó la argumentación aseverando que si el Estado no paga los US$ 1.500 millones a los proveedores con los que está en deuda, “podría significar la quiebra de muchas empresas y mucho desempleo; no se podrá pagar sueldos, probablemente no se paguen tratamientos médicos, lo que podría significar muertes; por lo que haciendo una reflexión de lo que es la responsabilidad fiscal y humana que tenemos, hemos planteado un camino intermedio de salida”
Y esa ruta intermedia, detalló Kaiser es que “le permitimos al Fisco tomar los recursos que requiere para pagar sus obligaciones y obligamos al Fisco y al ministro de Hacienda a que en las próximas rondas de negociaciones no haya ningún tipo de reajuste por sobre la inflación ni en las empresas públicas ni en el sector público”.