Los jóvenes se convirtieron en protagonistas del deterioro del mercado laboral en el trimestre marzo-mayo. Mientras la tasa nacional de desocupación subió a 9,4% -su mayor nivel en cinco años-, la de quienes tienen entre 15 y 24 años se aproximó al 25%, unas 100 mil personas.
Dado este panorama, uno de cada cuatro jóvenes que busca trabajo no logra encontrarlo.
Pero ¿por qué se está dificultando su ingreso al mercado laboral? Dos aspectos esenciales, según la última edición del Panel Laboral UNAB: por un lado, uno bien contingente, como es el bajo crecimiento económico en el país; y el segundo, más persistente y parte de un círculo que no se rompe, la falta de experiencia.
Elaborada por el Instituto de Políticas Públicas de la citada casa de estudios, un 30,6% de los 30 head hunters que reúne la medición puso en primer lugar a la menor actividad local como el factor detrás de la falta de trabajo para personas entre 18 y 29 años.
En segundo puesto apareció la falta de experiencia laboral previa (26,6%).
Luego, y bastante más atrás se ubicaron factores como la menor disposición de los jóvenes a aceptar ciertas condiciones laborales (16,3%), el desajuste entre formación y necesidades de las empresas (14,3%) y el efecto de la automatización sobre los cargos iniciales (12,2%).
Un dato que llamó la atención del panel que se hace en colaboración con la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio y Alumni de la Universidad Andrés Bello, es que ninguno de los consultados atribuyó las dificultades de contratación a expectativas salariales demasiado altas por parte de las nuevas generaciones.
Junto con hacerse eco de que el bajo crecimiento económico en el país afecta directamente la tasa de desempleo y la menor generación de puestos de trabajo, dijo Bernardita Mena, de Stanton Chase Chile, ello afecta a los jóvenes que están buscando su primera experiencia laboral, “porque las empresas están menos dispuestas a apostar por el potencial que por profesionales con experiencia ya probada”, opinó.
¿Cuál es el impacto de la IA?
Mientras la falta de experiencia se ha instalado como un obstáculo histórico, el estudio identificó un desafío emergente: para la mitad de los especialistas la inteligencia artificial (IA) no reducirá necesariamente las oportunidades laborales, pero sí obligará a quienes ingresen al mercado a contar desde el inicio con competencias distintas.
Otro 31% dijo derechamente que las oportunidades disminuirán, porque muchas de las tareas asociadas a cargos de entrada serán automatizadas. Y solo un 19% anticipó que la IA abrirá más espacios laborales para los jóvenes.
“El desafío para los jóvenes ya no será competir con la inteligencia artificial, sino aprender a trabajar con ella y aprovecharla como una herramienta para potenciar su desarrollo profesional”, dijo Patricia Codecido, de Global Jobs.
En ese contexto, los head hunters coincidieron en que las habilidades más demandadas dejarán de ser exclusivamente técnicas.
Así, el pensamiento crítico y la resolución de problemas concentraron el 38,5% de las respuestas como la principal competencia que deberán desarrollar los jóvenes, seguido por la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo (34,6%).
El manejo de herramientas de IA aparece bastante más atrás, con un 15,4%, lo que refleja que el mercado valorará más la capacidad de trabajar con estas tecnologías que simplemente conocerlas.
“La diferencia estará en aportar juicio, contexto y capacidad de decisión frente a tecnologías que ejecutan, pero no reemplazan completamente el análisis humano”, agregó Cecilia Besa, de TestaNo.
¿Hay espacio o no?
Todo lo anterior se constató como parte de una evaluación no del todo positiva de los reclutadores acerca del espacio laboral para los jóvenes.
De hecho, en una escala de 1 a 7, donde 1 corresponde a oportunidades “muy malas” y 7 a “muy buenas”, la calificación promedio alcanzó 4,2 puntos, apenas por sobre el punto medio de la escala.
Por lo demás, ningún panelista asignó la nota máxima, lo que reflejó la ausencia de una visión optimista sobre el escenario actual.
¿Qué se puede hacer?
A la hora de abordar las medidas que consideran más efectivas para mejorar la empleabilidad juvenil, la principal apuesta de los especualistas apuntó a promover prácticas tempranas y pasantías remuneradas durante la formación (34%), seguida por una mayor vinculación entre la formación académica y las necesidades del mercado laboral (31,9%).
En contraste, los subsidios a la contratación de los recién egresados obtuvieron apenas un 8,5% de las menciones.
Para la economista e investigadora del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Sandra Bravo, los resultados evidencian que, según los expertos, el principal desafío de la inserción laboral juvenil no radica en las expectativas de los jóvenes, sino que en la escasa generación de empleos y en las dificultades para acceder a experiencias tempranas.
“Fortalecer las prácticas laborales y la conexión entre educación y trabajo surge como una de las políticas más efectivas para romper ese círculo y fortalecer la empleabilidad de los jóvenes”, afirmó..