Una reflexión que generó sorpresa en más de un integrante de la comisión de Educación del Senado hizo el ministro del Trabajo, Tomás Rau, durante la discusión del proyecto de sala cuna universal que este miércoles se retomó en la instancia luego de que el Ejecutivo ingresara indicaciones a la propuesta el pasado lunes.
Tras exponer y defender los principales ejes de la medida, que contempla financiar la ampliación de este derecho con una cotización de 0,35% de cargo del empleador, que será compensada en igual magnitud con una reducción de la tasa de cotización de cargo del empleador al seguro de cesantía, la autoridad reconoció que, desde una perspectiva académica, el mecanismo de financiamiento elegido no era el que él consideraba ideal.
Sin embargo, defendió la propuesta argumentando que responde a las actuales restricciones fiscales del país.
“Si me preguntan mi humilde opinión, para alguien que trabajó en la academia en los últimos 25 años estudiando esto, hubiese preferido quizás otro esquema de financiamiento”, afirmó en una de las declaraciones que marcó la sesión.
La frase surgió en medio del debate sobre la sostenibilidad del fondo que financiará el beneficio y las críticas de algunos senadores respecto de que los recursos provendrán del Seguro de Cesantía. Ante esto, el ministro reconoció que, en un escenario distinto, el diseño habría sido diferente.
“Si el país estuviera mejor, tuviese más holguras fiscales, de hecho el Presidente Kast lo tenía así en su programa de gobierno, recuerden, era a cargo de fondos públicos. No es una decisión a la liviana. Esto es con dosis de realidad”, añadió Rau.
“Si el país estuviera mejor, tuviese más holguras fiscales, de hecho el Presidente Kast lo tenía así en su programa de gobierno, recuerden, era a cargo de fondos públicos. No es una decisión a la liviana. Esto es con dosis de realidad”, añadió.
De hecho, previo a su declaración, la senadora Yasna Provoste (DC) expresó preocupación por la decisión del Ejecutivo de compensar la nueva cotización con una reducción en el seguro.
“Ministro, usted dijo que esto es igual que una casa. Entonces si uno lo pone en esa imagen, uno dice ¿es lógico que yo construya otra pieza de la casa, como lo es la protección y el cuidado de la infancia, sacando las tablas, los ladrillos de otra pieza que es la protección social en el seguro de desempleo?. Si esto es igual que una casa, usted no desviste un santo para vestir otro”, criticó.
Una postura similar entregó el senador liberal Vlado Mirosevic, quien agregó que “el ministro dice que esto no lo van a financiar los empleadores, porque no hay una carga adicional. Pero quién lo va a terminar financiando son los trabajadores. Es importante decirlo de esa manera. Con cargo a un derecho conquistado que también costó mucho y que es el seguro de cesantía, y el efecto va a ser una reducción en las cuentas individuales”.
La defensa
Pese a ello, Rau insistió en que el proyecto representa una oportunidad difícil de desaprovechar.
Durante su intervención, además, el ministro defendió que la iniciativa busca eliminar una “barrera centenaria” para la contratación de mujeres. Así, reiteró que el actual artículo 203 del Código del Trabajo opera como un “impuesto a la contratación femenina”, al obligar únicamente a ciertos empleadores a financiar salas cuna.
“Esta indicación permite levantar la barrera que por 109 años encarece la contratación de mujeres”, dijo Rau, relatando que la normativa que dio origen al actual artículo 203 del Código del Trabajo -y que establece que solo las empresas de 20 o más mujeres deben entregar el derecho a sala cuna- nació en 1917.
La norma original, relató Rau, establecía que “toda fábrica, taller o establecimiento industrial que ocupe 50 o más mujeres mayores de 18 años, deberá disponer de una sala, especialmente acondicionada, para recibir en las horas de trabajo a los hijos de las obreras durante el primer año de edad”, decía la norma, que con el transcurso del tiempo mutó hasta el esquema actual.
Con relación a las críticas respecto de que las indicaciones no consideren el aspecto educacional, Rau dijo que “no vamos a poder resolver todos los problemas en un proyecto de ley”, señalando que el fortalecimiento de la educación parvularia también requerirá mayores recursos a través del Ministerio de Educación y futuras políticas públicas.
Respecto del alcance de la iniciativa, el ministro defendió que el beneficio será universal dentro del mundo laboral, alcanzando tanto a trabajadores dependientes como independientes, además de madres y padres trabajadores, aunque admitió que no constituye una universalidad absoluta.
También respondió a las críticas sobre el financiamiento, asegurando que el fondo será sostenible y que, en caso de producirse déficits por un aumento de la demanda o de los costos, existe una garantía estatal para suplementar los recursos necesarios.
También aclaró que el eventual copago no será obligatorio para los empleadores. Explicó que, si una familia opta por una sala cuna cuyo arancel supere el valor de referencia fijado por la comisión técnica, la diferencia será asumida por la familia, salvo que exista un convenio colectivo o un acuerdo con la empresa para cubrir ese monto.
Hacia el cierre de su exposición, el ministro reiteró que, pese a las diferencias que puedan existir respecto del diseño financiero, el Ejecutivo considera que el país se encuentra ante una oportunidad inédita para aprobar una reforma largamente postergada.
“Estamos cerca. Quizás estamos más cerca que otros años de avanzar”, concluyó.