La agenda de flexibilidad laboral del gobierno comienza a tomar forma. El ministro del Trabajo, Tomás Rau, se explayó este martes respecto a la decisión del Ejecutivo de patrocinar la moción que busca habilitar contratos por hora y adelantó que se evalúan nuevas medidas, entre ellas ajustes al mecanismo de cálculo de la jornada de 40 horas y un estatuto laboral para el turismo.
Consultado sobre la iniciativa, que actualmente se tramita en el Congreso, el secretario de Estado sostuvo que la propuesta busca dar un marco regulatorio a relaciones laborales que hoy, en algunos sectores, se desarrollan de manera informal.
“Este es un proyecto, una moción que está en el Congreso que nosotros hemos patrocinado”, dijo el ministro, quien explicó que la idea es reconocer que existen actividades donde la demanda fluctúa y no existe continuidad laboral permanente, como ocurre en parte del sector gastronómico.
Según Rau, en esos casos las alternativas vigentes favorecen la existencia de “arreglos informales”, por lo que la iniciativa busca entregar institucionalidad a relaciones laborales “por llamado” y, al mismo tiempo, favorecer la formalización.
“Esto, de alguna manera, le da una institucionalidad, regula estas relaciones por horas y va a permitir formalizar y también dar más oportunidades para quienes lo necesitan, sobre todo con una tasa de desempleo del 9,1%”, afirmó.
Medidas de resguardo
La iniciativa ha generado críticas desde algunos sectores, que advierten sobre el riesgo de precarización del empleo. Frente a ello, el titular del Trabajo aseguró que el objetivo es precisamente evitar ese escenario mediante una regulación adecuada.
“Lo importante es que eso no ocurra, por eso hay que regularlo bien”, sostuvo, y agregó que, por ejemplo, si un trabajador es convocado y finalmente no se cumplen las horas comprometidas, debe existir una compensación. Asimismo, señaló que se contemplan mecanismos de pago para jornadas extraordinarias y resguardos que aseguren los derechos laborales.
“Hay también compensaciones de valores horas mayores y por supuesto que tenemos que hacer una regulación que garantice todos los derechos laborales, pero que permita también mayor adaptabilidad laboral”, dijo Rau.
Rau también reiteró que el Ejecutivo trabaja en otras iniciativas orientadas a introducir mayor flexibilidad en determinados sectores económicos.
Entre ellas destacó el futuro Estatuto Laboral del Turismo, anunciado por el Presidente José Antonio Kast en la cuenta pública, iniciativa que buscará responder a las características propias de una actividad marcada por la estacionalidad y las variaciones de demanda.
Pero, además, el ministro adelantó que el gobierno está evaluando modificaciones al mecanismo de cálculo del promedio de la jornada de 40 horas.
“Estamos también analizando otras que vamos a ir anunciando próximamente, como la flexibilización del promedio de cálculo de las 40 horas. Ya estamos trabajando en ello”, afirmó.
La lectura
Entre los especialistas existe consenso en que la iniciativa abre espacios de flexibilidad que hoy no contempla la legislación.
Luis Lizama, socio fundador de Lizama Abogados, destacó que la propuesta regula un contrato "a llamada": el empleador convoca al trabajador según necesidad productiva, con un preaviso (24 horas); y la prestación se ordena "cuando se requiere" y no de forma predeterminada.
Así, explicó que el proyecto en discusión "garantiza el pago del 75% de las horas pactadas, aunque el empleador no las utilice, y fija un techo de 30 horas semanales y de 120 horas mensuales".
Para Rodrigo Ugarte, socio de Aninat, la principal innovación del proyecto no está en la cantidad de horas de trabajo, sino en la forma en que éstas pueden organizarse.
"La diferencia es que la jornada parcial vigente exige una distribución fija, que debe comunicarse al trabajador con un mínimo de una semana de anticipación; mientras que el contrato por horas que se propone permite turnos variables, con una convocatoria o aviso que puede realizarse con solo 24 horas de anticipación, según la forma y plazo de comunicación que acuerden las partes", dijo.
Más cauteloso, Marcelo Albornoz, socio de Albornoz & Cía., valoró la incorporación de esta modalidad, pero planteó que aún es necesario reforzar algunos aspectos, como ampliar el plazo de aviso al trabajador, delimitar con mayor precisión los sectores en que podrá utilizarse y establecer mecanismos que faciliten una transición hacia relaciones laborales más estables.
El experto agregó que si bien la Organización Internacional del Trabajo (OIT) no ha rechazado este tipo de contratos, sí ha dicho que se deben regular los efectos de ingresos altamente variables e impredecibles, así como la dificultad para planificar la vida familiar y financiera, y dependencia excesiva de la decisión unilateral del empleador sobre asignación de horas.
"Por ello, la OIT propone principalmente establecer mínimos de horas garantizadas en el contrato o asegurar una base de ingresos predecible", dijo.