El cambio de escenario desde diciembre a la fecha describió este miércoles la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, al presentar el Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo ante la comisión de Hacienda del Senado, marcado por las mayores proyecciones de inflación y las menores para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en que se tradujo la guerra en Medio Oriente y los recientes anuncios de alza de combustibles en el mercado interno.
El ente rector ajustó al alza su pronóstico para la inflación a diciembre de este año desde 3,2% a 4%, para volver a la meta de 3% durante 2027. También redujo la estimación para la expansión del PIB a un rango entre 1,5% y 2,5%, desde el 2% a 3% pasado.
Durante su intervención, Costa indicó que no es posible predecir cuál será la duración ni la intensidad de la guerra, lo cual dificultaría la elaboración de escenarios y su impacto con “razonable certeza”.
No obstante, precisó que la economía enfrenta un shock de oferta significativo que puede ampliarse en la medida que la guerra se prolongue, su intensidad aumente y se siga dañando la infraestructura logística y productiva. “Es claro que este shock provocará un aumento de la inflación en el corto plazo”, señaló.
De prolongarse, agregó, afectaría de manera “significativa” la demanda, dada la relevancia del precio del petróleo a lo largo de la cadena productiva, su impacto en los costos de insumos esenciales, en los ingresos de los hogares y en las expectativas en general.
Un impacto que podría amplificarse a través del canal financiero.
“Estos posibles efectos deflacionarios deben ser considerados en conjunto con el riesgo de que un shock de costos de mayor magnitud y duración termine incidiendo en la dinámica inflacionaria. Con la información disponible hasta ahora, no resulta evidente cuál de estos efectos terminará predominando”, dijo.
Dado este contexto, señaló en varios pasajes de su presentación que el Banco Central irá analizando la evolución de los factores y sus implicancias, ya que no pueden entregar certezas frente a un escenario incierto y tampoco adoptar decisiones “que eventualmente podrían revertirse al poco andar”.
“La actual guerra en Medio Oriente no tiene un horizonte claro de término. Definitivamente, enfrentamos un escenario más complejo e inestable”, afirmó Costa.
“Es claro que conducir la política monetaria en estas circunstancias tiene una dificultad adicional”, admitió la economista.
En este punto, recordó que el marco de política del banco se basa en un análisis prospectivo, que configura un escenario que llamamos más probable y sobre el cual comunicamos cuál es la estrategia de política monetaria que logrará que la inflación se ubique en la meta de 3% a dos años plazo.
“En este caso en particular, el escenario central está sujeto a mayor incertidumbre, por lo que es especialmente relevante monitorear su evolución y evaluar escenarios alternativos”, precisó.
Junto con reconocer que en estas circunstancias se buscan lineamientos y precisiones más concluyentes, añadió que “en este escenario no tenemos esa certeza”.
Lo que sí dijo que pueden asegurar es que “iremos analizando detenidamente los desarrollos, siempre enfocados en nuestro mandato de conducir la inflación a la meta de 3% dentro del horizonte de política de dos años, atendiendo las consideraciones particulares del entorno. Así lo hemos hecho en cada shock que hemos debido enfrentar y así lo haremos en esta ocasión. Estamos atentos y esta vez no será la excepción”.
En esta línea, subrayó que tienen claro que “la inflación nos afecta a todos y que nuestro deber es mitigar sus impactos, sobre todo para los más vulnerables (…) No podemos entregar certezas frente a un escenario incierto, tampoco adoptar decisiones que eventualmente podrían revertirse al poco andar”.
Los consensos
Hacia el término de su discurso, y como parte de sus reflexiones finales, Costa hizo un llamado a todos los actores de la sociedad, incluido el banco y el Congreso, a “buscar puntos de consenso y centrarnos en aquellas materias que aumenten nuestra resiliencia como país. De este modo podremos enfrentar los desafíos de un entorno externo significativamente más incierto”.
“De este modo podremos enfrentar los desafíos de un entorno externo significativamente más incierto”, indicó.
Costa, en este punto, señaló que hemos sido testigos de cómo la dimensión geopolítica ha incidido en decisiones y políticas económicas, “chocando con acuerdos institucionales que suponíamos bien asentados”. Así, enumeró, se pasó de una política comercial de integración global al nearshoring, y desde ahí a una política comercial de Estados Unidos que ha adoptado una dinámica arancelaria volátil y agresiva. Podemos sumar tensiones constantes, como lo ocurrido con las declaraciones sobre Groenlandia, el Canal de Panamá y Taiwán, o lo sucedido en Venezuela. La Invasión rusa a Ucrania originó una guerra que ya lleva cuatro años. La actual guerra en Medio Oriente no tiene un horizonte claro de término. Definitivamente, enfrentamos un escenario más complejo e inestable”, remarcó.
término. Definitivamente, enfrentamos un escenario más complejo e inestable”, remarcó.
La palabra “no es afortunada”
Tras su presentación, y a raíz del debate de los últimos días respecto al escenario fiscal y las medidas adoptadas por el Gobierno, Costa se pronunció respecto a la polémica que se ha desencadenado las últimas horas, luego de que a través de diversas cuentas oficiales, el Gobierno publicara diversos post señalando que heredaron un “país en quiebra”.
“Se ha hablado dos veces de la palabra quiebra y hoy me sumo a las declaraciones del ministro. Creo que no es la forma de llevar el debate respecto a cuál es la situación fiscal. Creo que la palabra no es la más afortunada”, dijo.
Sin embargo, agregó que para el Banco Central las decisiones de política fiscal son un antecedente que incorporan en sus proyecciones.
“Hay una institución en nuestro país que está creada específicamente para asesorar al Ministerio de Hacienda, que es quien toma las decisiones y para hacer una evaluación en particular de cómo va la sostenibilidad de la política fiscal”, aseguró ante los senadores.
La autoridad agregó que hay factores, como la situación en Medio Oriente y su incidencia en el precio de los combustibles, que "se tienen que traspasar de alguna manera a nuestra economía".
Sin embargo, pese a esto, fue enfática en señalar que “la definición y la evaluación de la sostenibilidad fiscal en nuestra institucionalidad le corresponden al Consejo Fiscal Autónomo. Decía tanto la Guerra de Medio Oriente, como el cambio en el precio de los combustibles internamente, como los ajustes fiscales, como también los desarrollos de la minería, son los factores que están detrás de este ajuste en la proyección de crecimiento que hacemos en este informe, que pasa de estar entre 2% y 3% a estar entre 1,5% y 2,5%”.