El último dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) dio cuenta de un alza mensual de 0,4% en enero, reduciendo la inflación a 12 meses hasta el 2,8%, cifra no vista desde hace cerca de cinco años. La cifra alimenta las perspectivas de los analistas de que los precios podrían seguir bajo la meta del 3% del Banco Central por gran parte de este año, si es que no por todo 2026.
Desde Bci Estudios esperan que la inflación se mantenga por debajo del objetivo hasta mediados de año e, incluso, hasta gran parte del tercer trimestre, momento en el cual incluso podría llegar a posicionarse debajo del 2,5%-2,4% en algunos meses.
“Volver sobre el 3% este año no es descartable, pero ya es un escenario de riesgo y con una probabilidad baja, no mayor al 15%-20%, y que de producirse, sería en la segunda mitad de año o en el cuarto trimestre. Es más probable estar oscilando alrededor de la meta el próximo año”, explica su economista principal, Francisca Pérez.
Siguiendo con esa lógica, Banco Itaú proyecta que los precios promediarían cerca de 2,7% durante el año y el IPC cerraría 2026 en 3%, dando cuenta que el shock inflacionario post-pandemia habría quedado atrás.
Por su parte, en BICE Inversiones consideran que durante gran parte del año el IPC estará bajo el objetivo. No obstante, el economista jefe del área, Marco Correa, indica que “por ahora proyectamos que solo en junio la inflación en doce meses superaría el 3% afectado por una menor base de comparación”.
Zurich mantiene su escenario base de una inflación anual de 3% para diciembre de 2026, menor que el 3,2% proyectado por el Banco Central en su último Informe de Política Monetaria (IPoM). En tanto, Scotiabank también siguen con su previsión de 2,5% para el último mes del año.
Con una postura más cautelosa, y recordando que el IPC subyacente terminó con 3,4% interanual en enero, el decano de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, Rodrigo Montero, estima que los precios fluctúen en torno al 3% durante el actual ejercicio.
“Tanto es así, que el Banco Central, en su más reciente Informe de Política Monetaria, el correspondiente al mes de diciembre, anticipa cerrar el 2026 con una inflación de 3,2%. De todas formas, también muestra que espera una inflación promedio para 2026 de 2,9%. Esto refrenda la expectativa de que estaremos fluctuando en torno al 3%, por cierto, si es que no ocurren shocks relevantes que puedan alterar dicha trayectoria”, dice.
Recorte en marzo
Con este panorama, también se mueven las perspectivas de ajustes en la tasa de interés.
En BICE Inversiones proyectan un cierre de año con inflación de 2,8%, por lo que habría espacio para un nuevo recorte de 25 puntos base en la próxima reunión de marzo, misma visión que tienen desde Banco Itaú, quienes también proyectan que la tasa quedaría en 4,25% durante todo 2026.
Desde Bci Estudios también comparten la previsión, pero advierten que no es descartable otra baja de un cuarto de punto hacia mediados de año o durante el tercer trimestre, “dependiendo de cómo vaya evolucionando la inflación y los riesgos inflacionarios, especialmente desde el lado de la demanda interna y el menor gasto público”, señala Pérez.
Montero, por su parte, también considera un recorte de 25 puntos base para marzo y que después habría una larga pausa, tomando en cuenta que estaría prácticamente en el nivel neutral para la tasa de política monetaria.
Clapes UC también proyecta la misma baja, pero precisan que “los datos de inflación subyacente conocidos hoy llevarán al Banco Central a evaluar con mayor cautela esta decisión”. En tanto, Coopeuch también indica que “el elevado registro del IPC sin volátiles del mes podría incomodar en un contexto de aún elevada incertidumbre (externa e interna). De esta manera, el IPC de febrero será importante para la decisión de política de marzo”.
En Zurich señalan que la tasa se posicionaría en 4,25% durante todo 2026, pero advierten que la marcada apreciación del peso chileno, en un contexto de términos de intercambio en niveles récord impulsados por el alza del cobre, ejerce una presión bajista significativa sobre los componentes transables.
“De persistir esta tendencia, podría abrirse espacio para una flexibilización monetaria más profunda, incluso llevando la TPM por debajo del centro del rango neutral”, explicaron.