Nunca hubo optimismo en el barrio París-Londres, en pleno Santiago Centro. Más bien, el ánimo entre los asistentes podía describirse como un cara y sello permanente, que se hacía evidente a cada minuto.
Frente al escenario, los adherentes de Jeannette Jara se mostraban emocionados y optimistas, e, incluso, se escuchaban cánticos como “Se siente, con fuerza, Jara presidenta” y otros como “el que no salta es nazi”.
Sin embargo, a solo unos metros del escenario, en el hotel Fundador, el ambiente era desolador. Allí, entre alcaldes, asesores, colaboradores, equipos técnicos y parlamentarios del oficialismo, casi no había espacio para el optimismo.
Predominaban el silencio, las miradas largas, los gestos de concentración y las conversaciones en voz baja. Las declaraciones eran escasas y el humo de cigarro se acumulaba en los accesos.
Ese clima, ya cargado, se volvió aún más pesimista tras el primer cómputo. En la interna, la derrota estaba asumida desde temprano, según sinceraron varios conocedores del proceso.
Incluso circulaban proyecciones, en que los más pesimistas hablaban de una diferencia de entre 15 y 18 puntos; los más optimistas, de una brecha cercana a los 10 puntos. La contundente victoria de José Antonio Kast, sin embargo, superó esas estimaciones y sorprendió a más de uno.
Las primeras palabras
Con los resultados ya conocidos, y mientras por los parlantes sonaba “Todos Juntos” de Los Jaivas, comenzaron a aparecer los primeros simpatizantes de la candidata Jeannette Jara para saludar al público. Entre ellos destacaron figuras como el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, y la diputada del Frente Amplio, Maite Orsini, quienes recibieron aplausos y muestras de apoyo desde un público en que corrían algunas lágrimas de derrota.
Pasadas las 20 horas, fue el turno de Jeannette Jara. Entre vítores, gritos de aliento y aplausos, y escoltada por figuras emblemáticas del oficialismo como Carolina Tohá, Lautaro Carmona y Bárbara Figueroa, la excandidata subió al escenario. Antes, ya se había dado unos minutos para felicitar a José Antonio Kast y había sostenido una conversación telefónica con el Presidente Gabriel Boric.
En sus primeras palabras, Jara agradeció a las “miles de personas que confiaron” en su proyecto y a quienes trabajaron junto a ella durante la campaña. Mientras hablaba, el público la escuchaba con atención y convicción, algunos asentían en silencio, otros se secaban las lágrimas. A pesar de los resultados, la excandidata hizo un análisis y sostuvo que “en la derrota es donde más se aprende”.
“Por eso quiero decirles desde ya que, como he trabajado, seguiré trabajando para que la vida en nuestro país no sea cuesta arriba, para que existan más oportunidades, más seguridad y para que el progreso llegue a todos los rincones de Chile”, enfatizó.
Uno de los ejes que marcó su discurso fue el rol que asumirá el sector desde la oposición. En esta nueva etapa, Jara recalcó que deberán seguir trabajando, señalando que serán una oposición propositiva y exigente, orientada a avanzar en mejorar la vida del pueblo chileno.
Al mismo tiempo, sostuvo que serán firmes en proteger lo ya logrado, enfatizando su compromiso con los valores democráticos y subrayando que su quehacer se canalizará siempre por las vías institucionales. En ese marco, condenó cualquier atisbo de violencia, venga de donde venga.
En la misma línea, recalcó que por el bien de Chile “debemos dejar atrás las asperezas, la desinformación y la odiosidad que existió en este proceso electoral”, enviando un mensaje directo al presidente electo.
“En todo lo que sea bueno para el país, encontrará mi apoyo, y en todo lo que pueda hacernos retroceder, encontrará una oposición firme, democrática y responsable”, señaló.
“No se puede poner en riesgo las conquistas alcanzadas por las chilenas y los chilenos, como el aumento de las pensiones, la gratuidad de la educación superior, las 40 horas, el copago cero, los derechos de las mujeres, la libertad para amar y para decidir. Nos ha costado mucho y, como dije, reitero, no podemos retroceder. Quiero decirles algo importante: yo no quiero un país dividido”, enfatizó, mientras desde el público se escuchaban aplausos y gritos de apoyo.
Lo que viene
La excandidata también destacó la “amplia e histórica alianza” construida durante el proceso, subrayando que se trata de una fuerza política, social y cultural que debe cuidarse, consolidarse y proyectarse.
En ese contexto, Jeannette Jara sostuvo que la tarea que viene exige autocrítica y reflexión, y que su deber es mantener vivo el proyecto que representan, seguir alimentándolo con ideas, trabajo y convicción, y abrirlo hacia otros sectores que hoy no se sienten representados.
“Nosotros no queremos promover la odiosidad. Somos un solo país. Aquellos sectores que no se sienten representados por nosotros son a quienes más debemos escuchar. Y aunque sea una tarea dolorosa, debemos hacerlo. Debemos hacerlo en las próximas semanas. Debemos hacer una reflexión profunda sobre los factores que condujeron a este resultado”, detalló, en medio de aplausos sostenidos.
Jara agregó que se queda con la esperanza de quienes se sumaron a esta campaña con la “convicción de que un Chile justo es posible”. También, dijo, se queda con quienes optaron legítimamente por el ahora presidente electo, “porque ellos nos recuerdan una tarea pendiente”.
Así, señaló que buscarán atender esas preocupaciones, hacerse las preguntas difíciles -aunque sean dolorosas-, para volver a ser alternativa para Chile y para que el país vuelva a elegir quién conduce su desarrollo.
“Está claro que no obtuvimos el resultado que queríamos, pero la derrota siempre es breve. Mañana se vuelve a levantar. Seguiremos luchando con coraje por las urgencias de Chile, para que en este país se pueda vivir bien. Y en ese camino, queridas y queridos, nos volveremos a encontrar”, cerró Jeannette Jara, entre miles de aplausos, gritos y algunas lágrimas, que dieron paso luego a la entonación del himno nacional.