En una operación valorada en aproximadamente US$ 1.100 millones, el jueves de la semana pasada Zelestra -nacida en España como Solarpack, pero posteriormente comprada por el fondo sueco EQT- completó la venta de su unidad de negocio de latinoamérica a la colombiana Promigas. Así, esta última hizo su arribo oficial a Chile.
En entrevista con DF, el CEO de Promigas, Juan Manuel Rojas, reflexiona que, “de lejos, cuando uno mira la región y Latinoamérica, siempre ve uno Chile como el país que realmente progresó”. Reconoce que siempre tenían puesto el ojo en el país y que, de hecho, hace seis años tantearon un eventual arribo en el negocio del gas.
A su juicio, no solo están entrando a un país que representa grandes oportunidades a nivel de desarrollo comparado con otros en los que operan. Añade que a nivel de estabilidad regulatoria, política, macroeconómica y de tendencias de regulación, “lleva una delantera sobre el resto de la región”. Y, además, el portafolio que suman permite avanzar mucho más y complementar las tecnologías.
Promigas -que opera en Perú y Colombia, sumándose ahora Chile- participa en diversas áreas como transporte y distribución de gas natural, regasificación de GNL, y distribución eléctrica. También, desarrollan y ejecutan proyectos de energías renovables, vendiendo servicios tanto a empresas como a consumidores finales. La adquisición les permite dar un salto hacia la gran escala, transitando desde los 169 MW instalados a más de 3.500 MW en renovables.
El aterrizaje no tiene pasaje de retorno. “Nosotros llegamos para quedarnos (...) Somos inversionistas de largo plazo”, lanzó Rojas. Y remarcó: “Dentro del portafolio que adquirimos estamos hablando de 3.500 MW en total, de los cuales 1.273 MW están en construcción y operación. Eso es capacidad de ejecución ya funcionando, pero hay 2.300 MW que son proyectos. Compramos ese plan de negocios para ejecutarlo y desarrollarlo”.
- ¿Están mirando algo en concreto en Chile en materia de gas?
- Ahora no.
- ¿Pero tienen la intención quizás más adelante?
- Estamos abiertos a mirarlo en Chile y en la región también (...) tanto Chile como Brasil, por ejemplo, son países que todavía falta que haya una mayor penetración de gas natural en, por ejemplo, el uso residencial. Entonces, hay oportunidades. Hay un dicho chino que es muy interesante: hay que cruzar el río pisando todas las piedras. Entonces aquí pisamos la primera piedra. Creo que vamos a tener dos años donde vamos a estar muy concentrados en esto. Y ya a partir de 2029 ya comenzaremos a mirar otras posibilidades.
- ¿Están mirando otros países en la región?
- Sí, todo el tiempo lo hacemos (...) creo que en dos años vamos a empezar otra vez a mirar opciones de crecimiento en la región. Puede ser en Chile, en Brasil. Hay cosas que estamos mirando de manera importante. Venezuela abre una oportunidad muy interesante, pero hay que ver cómo sea ese proceso.
- ¿Cómo incide en sus planes el nuevo gobierno?
Cuando tomamos la decisión de entrar a un país, no entramos porque hay un gobierno de cuatro años. Estamos con visión de largo plazo. En Colombia y Perú nos han tocado gobiernos de todos los colores y sabores (...) No significa ello que no compartamos la visión de mercado y de promover un sector energético fortalecido con inversión privada que tiene el gobierno de Kast, nos parece muy bueno. Pero lo que quiero decir es nosotros estamos acá no porque haya llegado él. La decisión la tomamos antes de que él saliera electo. Metimos nuestra oferta vinculante en noviembre sin conocer el resultado electoral, porque veíamos en Chile otra cantidad de cosas muy importantes como país.
Tras la adquisición de Zelestra, Promigas tiene como objetivo convertirse en una “plataforma multienergética regional latinoamericana”. En esa estrategia se enmarca el plan Nuestra Energía 2040, un programa que, según Rojas, comenzaron a implementar hace tres años y que los llevó a pasar de una compañía enfocada en la distribución y transporte de gas a tener presencia en toda la cadena energética. “Miramos qué pasos teníamos que seguir para diversificar el portafolio, buscando economías distintas a Colombia. Zelestra tiene el 50% de su portafolio en Chile, un 30% en Perú y un 20% en Colombia, un match perfecto”, señaló el ejecutivo.
En Colombia, la operación incorpora dos proyectos que ya se encuentran en funcionamiento: los parques solares La Mata y La Unión.
Pero mientras la empresa avanza en su diversificación energética, el país enfrenta crecientes desafíos para garantizar el abastecimiento de gas natural, con un déficit que podría superar el 39%. De no adoptarse medidas adicionales, la brecha podría ampliarse hasta un 58% en 2027.
En ese contexto, Rojas sostuvo que tanto Colombia como la región deben replantear el concepto de seguridad energética. A su juicio, durante los últimos cuatro años el país redujo la exploración de recursos de petróleo y gas, lo que terminó incrementando su dependencia de las importaciones.
“Hoy la quinta parte del gas la estamos importando. Antes la importación de gas se hacía exclusivamente para fenómenos de El Niño, pero hoy las regasificadoras están prendidas todos los días porque nos volvimos importadores permanentes de gas”, afirmó.
Dicho escenario adquiere mayor relevancia en medio del proceso electoral colombiano, cuya primera vuelta presidencial se realizó el pasado 31 de mayo.
“Al final del día, estas situaciones no perdonan ideologías, sean de extrema derecha o de extrema izquierda”, afirmó Rojas. Agregó que para enfrentar la crisis será necesario contar con inversión privada, pues “el Estado está al límite en materia de gasto público, por lo que no tiene capacidad. La única forma de sobrellevar esto es con el sector privado”.