El Acuerdo de Islamabad ya cuenta con las firmas electrónicas del presidente del Parlamento y principal negociador de Irán, Mohammad-Bagher Ghalibaf, así como la del Presidente y vicepresidente de Estados Unidos, Donald Trump y JD Vance, respectivamente. Así lo informó el propio titular de la Casa Blanca después de llegar a Évian-les-Bains, Francia, para participar de la cumbre del G7.
Sus palabras consolidaron el buen ánimo de los inversionistas, el cual condujo a una baja de 4,7% del petróleo Brent hasta US$ 83,17 por barril, su menor nivel desde principios de marzo y lejos de los máximos sobre US$ 120 que alcanzó en los momentos más críticos del conflicto. El WTI, en tanto, cayó hasta los US$81.
Los movimientos se dieron en un escenario todavía inconcluso. De hecho, en los Alpes franceses, el mandatario estadounidense reiteró que la ceremonia de celebración de la firma sigue agendada para este viernes en Ginebra, Suiza, momento crucial para la formalización del pacto.
Si bien el anuncio del domingo activó puntos importantes del acuerdo -como la extensión del alto al fuego en todos los frentes, el desbloqueo naval estadounidense y el descongelamiento de US$ 24.000 millones de activos iraníes- con la señalada ceremonia se activan disposiciones de máxima relevancia.
El viernes comenzará a regir el decisivo plazo de 60 días de negociación directa, es decir, sin mediadores, entre Teherán y Washington para un pacto nuclear de más amplio alcance.

Aunque la nación persa ya accedió a comprometerse para no desarrollar armas nucleares, quedan pendientes las definiciones sobre su programa nuclear para fines no armamentistas y el destino del uranio enriquecido que posee.
De cómo avance esa negociación -cuya primera ronda tendría lugar en Doha, Qatar- dependerá el levantamiento de las sanciones que aplica Washington a Teherán, así como el acceso de este último a un fondo de reconstrucción e inversión de hasta US$ 300.000 millones, que sería financiado principalmente por una coalición de países del Golfo e inversionistas privados internacionales.
Ormuz e Israel concentran las dudas
La evolución de estos apartados del acuerdo también dependerá de si la República Islámica cumple con la reapertura del estrecho de Ormuz que comenzaría, justamente, el viernes.
Aunque a propósito de la retirada de la armada estadounidense de la zona, Trump animó este lunes a confiar en el libre paso por la vía marítima -“¡Buques del mundo, arranquen sus motores! ¡Que fluya el petróleo!”, escribió en Truth Social- lo cierto es que todavía se está lejos de una normalización.
Una de las grandes incógnitas en la materia es la capacidad que tendrá Irán para asegurar un tránsito seguro, en consideración de las minas que instaló en la vía marítima durante el punto más álgido del conflicto que estalló el 28 de febrero.
Ante la expectativa de que no será una tarea fácil, aliados de Washington liderados por Reino Unido y Francia han trabajado en una misión para poner manos a la obra del desminado. Sin embargo, los países involucrados estarían exigiendo un marco jurídico internacional para la operación, lo que podría tardar semanas. Parte de eso se discutirá en la cumbre en desarrollo del G7.
De momento, la industria naviera ha puesto sobre la mesa sus preocupaciones. El Consejo Marítimo Báltico e Internacional (Bimco su sigla en inglés), la mayor asociación mundial de la industria naviera, indicó que la limpieza de minas sigue siendo un asunto crítico y advirtió que la navegación no podrá normalizarse sin garantías creíbles de seguridad de ambas partes, según lo consignado por Bloomberg.
El alto al fuego en todos los frentes es otro punto de alta tensión. En el asunto cobran relevancia las definiciones de Israel, cuyos líderes se esforzaron para que el frente libanés quedara fuera del pacto, lo cual chocó directamente con la línea roja establecida por Irán, desde donde establecieron que sin paz en el Líbano no habría acuerdo.
De hecho, agresiones de Tel Aviv durante el domingo hicieron tambalear las negociaciones. Finalmente, se anunció el acuerdo de un alto al fuego para toda la región.
Sin embargo, este lunes el primer ministro Benjamín Netanyahu evitó reafirmar el compromiso de cese de hostilidades. En una conferencia de prensa, el líder sionista aseguró que continuarán enfrentando las “amenazas regionales” y mantendrá tropas desplegadas “el tiempo que sea necesario” en las denominadas “zonas de amortiguación”, ubicadas en Gaza, Líbano y Siria. En la misma línea, recalcó que el acuerdo no limita la capacidad operativa de Israel en territorio libanés, añadiendo que las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, su sigla en inglés) conservarán “libertad de acción” para responder a amenazas provenientes de Líbano.
Optimismo del mercado
De todas maneras, los avances entre las partes en conflicto, que toman distancia del intercambio de ataques que tuvo lugar la semana pasada, fueron más que suficientes para que el mercado festejara.
Además del movimiento observado en el petróleo, a nivel local el dólar peso cayó $5,1 y cerró este lunes en $893,4, encadenando su quinta baja consecutiva y posicionando al peso chileno como la segunda moneda emergente de mejor desempeño, según datos de Bloomberg.
A nivel internacional, en Wall Street el Nasdaq subió 3,1%, el S&P 500 ganó 1,7% y el Dow Jones alcanzó un nuevo récord tras subir 0,9%. Por su parte, en Europa, el Euro Stoxx 50 sumó 0,7%, mientras en Asia el Nikkei saltó 5%; ambos alcanzaron máximos históricos.
De todas maneras, expertos llaman a la cautela. “El acuerdo es más un alto el fuego con fecha de vencimiento que un arreglo estructural. Los 60 días de plazo para negociar el tema nuclear son el corazón del problema: si esa negociación fracasa, volvemos a fojas cero”, advirtió el gerente de Asset Allocation de LarrainVial Asset Management, Andrés Vicencio.
Para el analista de commodities de Bci Corredor de Bolsa, José Ignacio Pérez, la señal es positiva, pero todavía es una “noticia en desarrollo”, destacando que el petróleo a US$ 80 el barril es “beneficioso para la economía en su conjunto respecto a la situación que vivíamos hace 2 meses atrás. Sin embargo, aún queda espacio para que este alcance niveles entre US$60-65/barril hacia el mediano plazo, suponiendo que los acuerdos se concretan, respetan y no ocurren nuevas disrupciones en la producción”, señaló.