El mundo minero sigue atento la huelga sindical en Mantoverde. Llamados y reuniones se han llevado a cabo en los principales gremios del sector, pero no tanto para ahondar en la situación puntual de la mina de Capstone Copper, sino que más bien para poner sobre la mesa un temor creciente: que los históricos precios del cobre gatillen negociaciones colectivas más complejas y, eventualmente, aumenten las huelgas en la industria.
Con altas tasas de sindicalización, la minería se ha caracterizado en los últimos años por llevar adelante procesos anticipados, pero en los últimos meses se advierte una mayor tensión. En diciembre, Antofagasta Minerals evitó a último minuto dos huelgas en dos de sus faenas, mientras que enero estuvo marcado por la paralización de un sindicato de Finning y la escalada del conflicto en Mantoverde.
Para 2026, el sector contempla más de 30 negociaciones, donde destacan sindicatos de Anglo American, BHP y Codelco.
Mayores expectativas
“Históricamente, el alto precio del cobre ha sido un estímulo para que los sindicatos eleven considerablemente sus expectativas de mejores beneficios y bonos altos en las negociaciones colectivas, por lo que sí se puede esperar que dicha alta expectativa le ponga a la negociación un nivel mayor de presión a la empresa”, comenta Marcelo Albornoz, abogado y ex director del Trabajo.
Agrega que incluso se ha visto que sindicatos han basado sus demandas económicas no solo en salarios actuales o de mercado, sino que respecto de las utilidades de las empresas, apelando a que las ganancias corporativas han crecido más que las remuneraciones debido al alto precio del metal. “Sin duda vamos a ver petitorios y bonos de término de negociación muy superiores a los actuales”, adelanta el también exsubsecretario de Justicia.
Por su parte, la economista y experta en la materia, Daniela Desormeaux, opina que aún es muy pronto para sacar conclusiones a raíz de las dos huelgas de enero, pero marca que “sí es razonable anticipar negociaciones más complejas y con menos espacios para acuerdos rápidos”.
“En el escenario actual, con precios del cobre altos y una cartera importante de inversiones en ejecución, las expectativas de las partes tienden a aumentar y, en algunos casos, pueden endurecer las posiciones”, explica.
En ese sentido, dice que los trabajadores buscan aprovechar el buen ciclo no solo mediante beneficios económicos, sino también en otros ámbitos, mientras que las empresas tienen el foco en resguardar márgenes y asegurar la continuidad operacional de largo plazo, “en un contexto donde la operación es más exigente y desafiante que hace una década”.
Un importante dirigente sindical minero, que prefiere hablar bajo reserva, comenta que efectivamente existe un “nuevo escenario” ante el boom del precio. Opina que “la mayor presión vendrá por el lado de los bonos de producción, de distribución de utilidades y de término de conflicto, pero no necesariamente derivará en más huelgas. La industria tiene contratos colectivos bien maduros”.
Petitorios
A juicio de Albornoz, “el centro de las negociaciones sigue siendo el factor salarial y los bonos, o sea, el componente monetario duro”.
El punto es especialmente relevante en el sector minero, ante los millonarios bonos que históricamente ha entregado.
En esa misma línea, para Desormeaux los principales focos de tensión estarán en las condiciones económicas, pero también en la comparación de beneficios entre distintos sindicatos dentro de una misma empresa y de la industria.
A eso se suman temas que hoy tienen un peso mucho mayor entre los trabajadores que hace algunos años, como las jornadas laborales, turnos, seguridad, dotaciones, discusiones sobre subcontratación, definición de roles y condiciones de seguridad, enumera la analista.
“Reglas claras”
Desde la vereda gremial, el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, comentó que “en general, los trabajadores del sector minero tienen dirigentes que son extremadamente responsables. No obstante, uno se encuentra con incidentes lamentables”.
Sobre la situación puntual en Mantoverde, donde los huelguistas bloquearon por 11 días la planta desalinizadora que abastece la faena y se vio comprometida la producción de cobre, opinó: “Aquí lo que hace falta es que se aplique con rigurosidad el imperio de la ley”.
“No es tolerable, en un proceso de negociación colectiva, actos de este tipo, que están reñidos con el ordenamiento jurídico. Esperamos que el próximo Gobierno actúe con mayor decisión, con mayor voluntad y con mayor claridad para poner las reglas claras”, enfatizó el abogado.
Así, criticó “una actitud bastante pasiva de algunas autoridades de Gobierno, en concreto de la delegada presidencial de la Región de Antofagasta (Karen Behrens)”.