Domingo por la noche, y el mundo económico y financiero se inquietaba después de que el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, lanzara una sorpresiva declaración informando que el Departamento de Justicia inició una investigación criminal en su contra.
El hecho llega a consolidar una escalada en lo que ha sido un año marcado por los ataques de la administración del Presidente Donald Trump en contra del jefe del banco central estadounidense, instándolo a bajar las tasas de interés más rápido.
De acuerdo al testimonio de Powell, el viernes pasado recibió una citación y una amenaza de acusación penal por parte del Departamento de Justicia en relación a la renovación por US$ 2.500 millones de la sede de la Fed y su testimonio ante el Comité Bancario del Senado en junio pasado.
“Nadie, y mucho menos el presidente de la Reserva Federal, está por encima de la ley. Pero esta acción sin precedentes debe analizarse en el contexto más amplio de las amenazas y la presión constante de la administración”, dijo en su declaración de la noche del domingo, que también incluyó un video.
Powell cuestionó la medida y afirmó que las acciones de los fiscales “son pretextos” y no tienen que ver con su testimonio, ni con la renovación de los edificios ni la supervisión del Congreso.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal. Fotos: Bloomberg y Reuters
“La amenaza de cargos penales es consecuencia de que la Reserva Federal fija las tasas de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al público, en lugar de seguir las preferencias del Presidente”, aseguró.
El Comité de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) rebajó por última vez las tasas en diciembre, dejándolas en el rango objetivo de 3,5%-3,75%.
Consultado el domingo acerca de la investigación, el mandatario aseguró no tener conocimiento del caso y que no es parte de una presión para apurar la baja de tasas. “Lo que debería presionarlo es el hecho de que las tasas son demasiado altas”, indicó Trump a NBC News.
El proyecto de renovación inició en 2022 e implica obras en dos edificios históricos en la ciudad de Washington con el fin de reducir costos a largo plazo al permitir la consolidación de la mayoría de las operaciones del banco central.
La Fed ha mencionado que implica una reforma completa, ya que no se han renovado desde su construcción en 1930.
A mitad del año pasado ya se había anunciado que el proyecto costaría US$ 700 millones más de lo presupuestado y alcanzaría los US$ 2.500 millones. Durante una visita a las obras en conjunto con Powell, Trump criticó el costo elevado y aseguró que se tratarían, más bien, de US$ 3.100 millones, algo que el mismo jefe de la Fed negó.
Otros ataques
Durante 2025 Trump ya había apodado despectivamente a Powell como Too Late (demasiado tarde) en forma de crítica a que la Fed no bajase las tasas más rápido, además de instar a que “¡el despido de Powell no puede esperar!”.
Mientras, Powell terminará su período al mando del banco central el próximo mayo y todavía podría mantenerse como parte de la junta directiva hasta febrero de 2028, algo a lo que no se ha referido ni confirmado.
El principal asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, es el indicado como el favorito para ser nominado por Trump para presidir la Fed. Si bien el mandatario no lo ha anunciado aún, hace algunos días aseguró que “tengo una elección en mente”.
En tanto, este no es el primer ataque del Presidente en contra de la Reserva Federal. En agosto, removió de su cargo a la gobernadora Lisa Cook, después de que se anunciara una investigación en su contra por un presunto fraude hipotecario.
Cook ha negado las acusaciones y presentó una demanda contra el mandatario por intentar removerla de manera ilegal. Se espera que el próximo 21 de enero, la Corte Suprema escuche los argumentos del caso.
Respaldo de exjefes
Las reacciones desde el mundo de la política monetaria a la arremetida en contra de Powell no tardaron en llegar, en momentos en que los mercados acusaron el ataque a la independencia de la Fed (ver página 4).
A través de una carta, tres exjefes de la Reserva Federal criticaron la investigación y señalaron que la autonomía de la institución es clave para la estabilidad de precios, máximo empleo y tasas de interés moderadas a largo plazo.
Firmada por extitulares del banco central como Janet Yellen (2014-2018), Ben Bernanke (2oo6-2014) y Alan Greenspan (1987-2006), entre otros, también acusaron que es “un intento sin precedentes de utilizar ataques judiciales para socavar esa independencia”.
“Así es como se elabora la política monetaria en los mercados emergentes con instituciones débiles, lo que tiene consecuencias muy negativas para la inflación y el funcionamiento de sus economías en general”, dijeron en la misiva, y añadieron que “esto no tiene cabida en Estados Unidos, cuya mayor fortaleza es el Estado de Derecho, que es la base de nuestro éxito económico”.
También participaron de la declaración los exsecretarios del Tesoro Timothy Geithner, Jacob Lew, Robert Rubin y Hank Paulson, junto con un grupo de asesores económicos senior de los presidentes Joe Biden, Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton.